Desde el 20 de enero de 2026, todo productor agrícola de Chile está obligado a llevar un cuaderno de aplicaciones de plaguicidas según la Resolución 243/2025 del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). La exigencia alcanza a un sector que representa cerca del 25% de las exportaciones del país y que, en su gran mayoría, todavía administra la operación en decenas de planillas de Excel: una para las aplicaciones, otra para la bodega, otra para el personal, otra para los costos. Fórmulas que alguien rompe sin querer, versiones que no cuadran entre sí y datos que se pierden entre temporada y temporada. Cumplir la nueva normativa con ese sistema se transformó en un dolor de cabeza.
Fildra, el libro de campo digital hecho para Chile, nació precisamente para resolverlo. A diferencia de los software de gestión agrícola extranjeros adaptados al mercado local, Fildra se diseñó dentro de una agrícola chilena de fruta de exportación, a partir de las mismas planillas y problemas reales del campo: el administrador que pierde las tardes digitando, el jefe de campo que no tiene señal en el potrero, el inspector que pide respaldos de hace dos temporadas.
El resultado es una plataforma de agricultura digital que concentra toda la operación del predio en un solo lugar: el cuaderno de campo, la bodega de insumos, las compras, el riego, las faenas, la maquinaria, la mano de obra y el costo real por hectárea de cada cuartel o potrero. Cada dato se registra una sola vez y alimenta automáticamente todo lo demás, sin doble digitación y con auditoría completa de cada movimiento.
Un cuaderno de campo digital que cumple con el SAG por diseño
El corazón de Fildra es el cuaderno de aplicaciones. Cada orden de trabajo se planifica y se ejecuta en la plataforma: registra el producto aplicado con su número de registro SAG, su lote y su banda toxicológica, la dosis, el volumen de caldo, las hectáreas tratadas, las condiciones de clima y el operador con su credencial de aplicador vigente. Al armar la mezcla, el sistema ordena automáticamente los productos según la secuencia de compatibilidad W.A.L.E.S., el orden correcto de carga del estanque, e imprime la receta de carga para el tractorista.
Los plazos de carencia (los días que deben pasar entre la última aplicación y la cosecha) y de reingreso (el tiempo antes de que una persona pueda volver a entrar al cuartel) se calculan solos, según cada producto y la especie de cada cuartel. Todo queda firmado como respaldo: cualquier corrección o eliminación posterior de una aplicación ejecutada deja rastro completo en la auditoría. Y los informes de trazabilidad agrícola se exportan en el formato exacto que exige la Resolución 243/2025, listos para la inspección.
La plataforma también cubre lo que piden las certificaciones de exportación: incluye los cinco módulos de inocuidad que revisa GlobalGAP IFA v6: capacitaciones, entrega de elementos de protección personal con el acta firmada como respaldo, análisis de laboratorio, monitoreo de plagas y manejo de envases vacíos según la ley REP.
Funciona sin señal, donde trabaja el campo de verdad
La conectividad rural sigue siendo la gran barrera de la agricultura digital en Chile: el software más completo del mundo no sirve si en el cuartel 14 no llega la señal. Por eso Fildra opera con un modo campo offline real, y no solo para consultar: el operario puede ejecutar la orden de trabajo, registrar el horómetro de la máquina, las labores diarias, las fichas de riego y las cargas de combustible durante una jornada completa sin conexión.
Todos los registros quedan guardados en el teléfono y se sincronizan solos cuando vuelve la señal, sin duplicar información. En terreno, el trabajador también puede consultar sin conexión el estado de cada cuartel (un semáforo le indica si hay carencia o reingreso activo), el stock de bodega y las faenas del día.
Un asistente con inteligencia artificial que elimina la digitación
Una de las funciones que más sorprende a quienes conocen Fildra es su asistente con IA, pensado para acabar con la digitación burocrática que consume las tardes del administrador de campo:
- Le sacas una foto a una cotización o a una factura, o le mandas el PDF, el Excel o una nota de voz, y el asistente la convierte en orden de compra o en registro contable, con productos, precios y proveedor ya reconocidos y cruzados contra la bodega.
- Le dictas una orden de trabajo en lenguaje natural («hazme una OT para el cuartel Norte con tal producto») y arma el borrador completo, con cuarteles, dosis y volumen de caldo.
- Da de alta colaboradores desde una liquidación de sueldo o la foto del carnet de aplicador: lee los datos, el número de licencia y su vencimiento, y guarda el respaldo escaneado.
- Y responde preguntas en lenguaje natural con los números reales del campo: cuánto llevas gastado en un cuartel, cuánto stock queda de un producto, qué órdenes de trabajo hay pendientes o qué facturas están por pagar.
Todo con una regla de oro: el asistente nunca deja nada firme por su cuenta: siempre genera un borrador que una persona revisa y confirma. La inteligencia artificial hace el trabajo lento; el agricultor mantiene el control.
Del Excel al costo real por hectárea
Como cada registro alimenta una sola fuente de verdad, los números dejan de ser un ejercicio de fin de temporada. El stock de bodega está en línea: entradas menos salidas, con el precio medio ponderado actualizado solo con cada factura. Los costos de insumos, mano de obra, riego, maquinaria y combustible se reparten automáticamente a cada cuartel según sus hectáreas.
El productor ve cuánto le cuesta cada parte del campo, en pesos por hectárea y también por kilo de fruta (cruzando el gasto con su estimación de producción), cuánto diésel consume cada tractor por hora, y cuánto dinero debe pagar a los proveedores cada semana con el calendario de vencimientos de facturas. La mano de obra, que suele ser el mayor costo del campo y el peor medido, se construye con el costo base más las horas extras y los tratos capturados en terreno, y puede integrarse con sistemas de remuneraciones como Buk.
La experiencia en el campo: Agrícola El Peumo
Uno de los primeros campos en adoptar la plataforma fue Agrícola El Peumo, productora de cerezas de la zona de Melipilla. Su dueño, Pablo Bull, resume así el cambio:
«Antes la información del campo estaba repartida en planillas, cuadernos y en la cabeza de cada uno: las aplicaciones por un lado, la bodega por otro, y los costos se armaban a fin de temporada, cuando ya era tarde para corregir. Con Fildra todo quedó en un solo lugar. Hoy registro una aplicación y sé al tiro cómo queda el stock, cuánto costó y cuándo puedo volver a entrar al cuartel. Cuando llega una inspección o una auditoría, la información está ordenada y lista; eso antes significaba días de trabajo», señala.
«Y lo otro que se agradece es que está pensado para el campo de verdad: la gente lo usa desde el teléfono, aunque no haya señal, y el asistente te ahorra toda la digitación de facturas y papeles. No es un sistema que te cambia la forma de trabajar, sino que ordena la que ya tienes», agrega.
Para frutales y cultivos extensivos
Aunque nació en la fruticultura de exportación, cerezas incluidas, Fildra es multicultivo: un potrero de maíz, trigo, avena o papas se administra, se costea y se traza igual que un cuartel frutal. La plataforma es además multi-empresa y multi-sucursal, pensada para operaciones que crecen y para grupos agrícolas que administran varios campos.
El modelo comercial también rompe el molde del software agrícola tradicional: la tarifa es por empresa, sin licencias por usuario ni por hectárea, de modo que todo el equipo, del administrador al tractorista, puede usar la plataforma sin que el costo se dispare. E incluye soporte propio: una mesa de ayuda integrada en la misma aplicación, donde cualquier usuario abre un ticket y un equipo dedicado le hace seguimiento hasta resolverlo.
«No queríamos hacer otro software que el campo tuviera que aprender a la fuerza. Queríamos que el libro de campo digital se pareciera al campo chileno: simple, directo, que funcione hasta donde no llega la señal y que le devuelva horas al que hoy se las pasa digitando», señala el fundador de Fildra.
Acerca de Fildra
Fildra es el libro de campo digital hecho para Chile: una plataforma web de gestión agrícola que reemplaza las planillas de Excel del campo y cumple de raíz con la Resolución 243/2025 del SAG. Multi-empresa y multi-sucursal, con modo offline real y asistente con inteligencia artificial, está en producción desde junio de 2026 en fruticultura de exportación. Más información en fildra.cl · Instagram y LinkedIn: @fildra_cl.
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Fundador de Fildra
jb.fildra@gmail.com · +56 9 9917 3894 · fildra.cl





































