Señor director:

En ENAGRO quedó en evidencia un contraste preocupante: Perú invierte US$24 mil millones para regar 2,6 millones de hectáreas, mientras Chile tiene 902 mil hectáreas bajo riego, un 18% menos que en 2007. Nuestro vecino amplía su superficie agrícola, fortalece su capacidad productiva y conquista nuevos mercados; nosotros, en cambio, retrocedemos.

El agua es la base de la producción de alimentos. Sin más riego se resienten los cultivos, las economías regionales y el empleo rural. Por eso, iniciativas como “Regar el Desierto” son una oportunidad, siempre que se aborden de manera integral: procesamiento en origen, trabajo local y alianza con la minería.

A ello se suma un factor no menor: los costos de la agroindustria. La energía pesa cada vez más en la estructura productiva, y la hora punta en abril, en plena temporada, junto a las ineficiencias portuarias y logísticas, merma la competitividad del país.

No controlamos los precios internacionales, pero sí lo que depende de nosotros: agua, energía y logística. Hemos logrado mucho con la superficie actual, pero ¿por qué no pensar en grande? Es lo que Chile necesita para volver a crecer y recuperar el terreno perdido.

Juan Manuel Mira
Presidente de Chilealimentos