Un total de 2.760 plantas de papayo fueron entregadas a 47 agricultores de Cobquecura, Trehuaco y Coelemu, afectados por las intensas heladas registradas en el invierno de 2025, con el fin de apoyar su recuperación productiva y reactivar sus huertos frutales. La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, el alcalde de Cobquecura, Jorge Romero, el seremi de Agricultura Juan Luis Enríquez y el director regional de INIA Quilamapu, Rodrigo Avilés, junto a otras autoridades y representantes de la cooperativa local de papayeros.
La iniciativa formó parte del proyecto “Fruticultura Sostenible y Resiliente al Cambio Climático en la Región de Ñuble” —que por tres años ejecutan investigadores de INIA Quilamapu con el apoyo del Gobierno Regional—, y que entre sus lineamientos considera el fortalecimiento del cultivo del papayo.
Tras las heladas de 2025, se reportaron 4.586 plantas afectadas, de las cuales cerca de 2.500 registraron pérdida total. Ello generó la necesidad urgente de apoyar a los agricultores para asegurar la continuidad de su actividad productiva.
Durante la ceremonia de entrega, el gobernador regional Óscar Crisóstomo destacó que “la papaya que se produce en la costa de Ñuble, específicamente en Cobquecura, es la más austral del mundo”. Asimismo, subrayó el compromiso con los productores: “nuestro interés es potenciar este cultivo emblemático, que no solo representa un ingreso para las familias campesinas, sino que también identifica la gastronomía de nuestra zona y potencia el turismo rural, atrayendo a visitantes que buscan un producto único”.
Por su parte, el alcalde de Cobquecura, Jorge Romero, valoró la iniciativa del Gobierno Regional de Ñuble e INIA Quilamapu que van en directa ayuda de un producto identificado con la comuna. “La papaya para Cobquecura es un cultivo muy importante para nuestros agricultores. Con el tiempo se ha constituido en un símbolo de la gastronomía de la zona y, además, atrae a turistas que vienen a conocer y a probar un producto que no se da en cualquier parte. Estas plantas (las 2.760) significan recuperar parte de nuestra identidad y nuestro desarrollo económico local.”
En tanto, el seremi de Agricultura, Juan Luis Enríquez, recordó que la entrega de plantas respondió a “una gestión realizada por el Ministerio de Agricultura a partir de la demanda presentada por el señor alcalde, debido a las pérdidas sufridas en el invierno de 2025”. También destacó la importancia del sector en el desarrollo rural, por lo que “nuestra misión es trabajar para incorporar soluciones que mejoren la competitividad y la resiliencia al cambio climático”.
Desde la mirada del INIA Quilamapu, el director regional Rodrigo Avilés destacó el origen del daño producido: “las heladas de 2025 fueron extraordinarias en la costa de Ñuble, llegando a marcar un extrema de -3,6 grados, lo que finalmente dañó los papayos al aire libre”. En cuanto a la ejecución del proyecto, resaltó la recepción por parte de los agricultores. “Durante 2025 nuestro equipo técnico realizó un despliegue en Cobquecura, Coelemu y Trehuaco, logrando catastrar a 75 agricultores que forman parte activa del programa y manteniendo una asistencia constante”.
Finalmente, el presidente de la Cooperativa de Papayeros de Cobquecura, José Fuentes, expresó que “La helada del invierno pasado fue brutal. Perdimos miles de plantas. Sin esta ayuda del Gobierno Regional y de INIA, muchos de nosotros habríamos tenido que abandonar. Agradecemos estas 2.760 plantas que nos permiten volver a producir. La papaya no es solo nuestro sustento, es parte de la gastronomía de Cobquecura y lo que los turistas vienen a buscar. Esta reactivación es una esperanza para todos nosotros.”
El proyecto “Fruticultura Sostenible y Resiliente al Cambio Climático en la Región de Ñuble” tiene como objetivo transformar la matriz productiva regional, beneficiando a mil agricultores de las 21 comunas de Ñuble, mediante la introducción de especies más resilientes como pistacho, macadamia y calafate, junto con fortalecer cultivos tradicionales como el castaño y el papayo. Asimismo, contempla la entrega de herramientas tecnológicas, capacitaciones y validación hídrica para enfrentar de mejor manera los efectos del cambio climático.



































