La Región de Magallanes dio un paso clave en el fortalecimiento de la lana, uno de sus productos más emblemáticos, al avanzar en su valorización en los mercados a partir de atributos diferenciadores como calidad, origen y sostenibilidad. En este proceso, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) ha cumplido un rol activo en la articulación de actores públicos y privados, contribuyendo a la construcción de una visión compartida para el desarrollo del rubro lanero.
Uno de los hitos de este proceso fue realización del Taller Técnico en Marcas de Certificación para la lana los días 15 y 16 de abril en Punta Arenas, organizado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) y el apoyo de la Oficina de Patentes de Japón.
El seremi de Agricultura de Magallanes, Juan Ignacio Cavada, señaló que desde el Ministerio de Agricultura y la Secretaría Regional Ministerial de Magallanes “reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando el desarrollo del sector”. Asimismo, destacó que “el verdadero valor de la lana de Magallanes no radica solo en su identidad, sino en la capacidad de transformarla en un sistema confiable, con estándares de calidad reconocidos. Ese es el desafío que asumimos con responsabilidad, y también la oportunidad que nos impulsa a avanzar”.
Esta actividad se enmarcó en un proceso de largo aliento orientado a avanzar en el diseño de una marca de certificación para la lana magallánica. Más allá del taller, esta iniciativa se consolidó como un hito relevante para la región y para el sector silvoagropecuario nacional.
LA CERTIFICACIÓN COMO ELEMENTO CLAVE
La relevancia de esta etapa quedó en evidencia a partir de los resultados del diagnóstico del proyecto, el cual sostiene que la lana de Magallanes posee atributos objetivos de alto valor -como su blancura, finura, rusticidad del sistema productivo extensivo y una fuerte singularidad territorial- que la posicionan con un alto potencial en mercados especializados. Sin embargo, estas ventajas no se traducen de manera consistente en mejores retornos para los productores, debido a brechas productivas, comerciales e institucionales que dificultan capturar ese valor. En este contexto, la certificación se posiciona como una herramienta clave para ordenar estándares, fortalecer la confianza del mercado y construir una reputación compartida que permita valorizar la lana y sus derivados.
Uno de los elementos distintivos del proceso fue su gobernanza, reflejada en su Comité Directivo. La iniciativa es liderada por actores privados del territorio, particularmente por la Asociación de Ganaderos de Magallanes (ASOGAMA) y la Asociación de Ganaderos de Tierra del Fuego (AGTF), quienes representan a una parte significativa del sector productivo regional. Esta articulación, que cuenta con el apoyo de instituciones públicas como INIA, CORFO, Universidad de Magallanes (UMAG), entre otros, además de instituciones privadas. lo que facilita el avance hacia una propuesta con base territorial y legitimidad entre los actores del sector.
“Este es un proyecto que no parte hoy, sino que viene gestándose desde 2022, lo que da cuenta de un proceso serio y con visión de largo plazo. Ha sido un trabajo de alta coordinación entre los actores, que refleja una innovación no solo tecnológica, sino también organizacional y comercial, al avanzar hacia una herramienta concreta como una marca de certificación. Esto permite poner en valor atributos propios del territorio, como la calidad, el origen y la sostenibilidad, proyectando la lana de Magallanes hacia mercados más exigentes y con mayor valor agregado”, señaló Esperanza Garrido, representante de FIA en el Comité Directivo.
CONSTRUCCIÓN DE UNA HOJA DE RUTA PARA LA IMPLEMENTACIÓN
El taller se desarrolló mediante una metodología participativa, abordando aspectos clave como el marco jurídico, los estándares de calidad, los mecanismos de control, diseño del proceso de certificación y la definición de una hoja de ruta para la implementación de la marca de certificación.
Como parte de esta agenda, el proceso contempló también una visita a estancias el 17 de abril, oportunidad que permitió conocer en terreno las prácticas productivas y los atributos diferenciadores de la lana magallánica. Esta etapa resultó fundamental para vincular el diseño de esta marca con la realidad productiva del territorio y avanzar hacia una propuesta sólida y aplicable.
De esta manera, el trabajo desarrollado en Magallanes permitió avanzar en el diseño y los alcances de una marca de certificación , aportando a un proceso más amplio de articulación sectorial, mejora de estándares y consolidación de una identidad productiva con proyección global. Un esfuerzo que posiciona a la región como referente en el desarrollo de herramientas innovadoras para agregar valor a productos con identidad territorial.



































