Entre los meses de mayo y noviembre, Chile despliega una de sus campañas frutícolas más estratégicas: la exportación de cítricos. Mandarinas, clementinas, naranjas y limones cosechados entre las regiones de Atacama y O’Higgins comienzan su viaje hacia los principales mercados de consumo del hemisferio norte. En este contexto, Interborders acompaña a productores y comercializadoras chilenas con soluciones logísticas integrales adaptadas a la naturaleza perecedera de la carga.

Temporada 2026: una industria que se recupera

La temporada 2024 cerró con 397.417 toneladas de cítricos exportados desde Chile, levemente por dejo de las 399.824 toneladas de 2023, según datos del Comité de Cítricos de Chile. La baja respondió principalmente al impacto de la sequía en la Región de Coquimbo, que afectó el rendimiento de las clementinas, especie cuya superficie plantada está concentrada en un 70% en esa zona.

Para 2025, los cítricos australes registraron una recuperación en volúmenes exportados, apoyados en mejores condiciones climáticas y mayor demanda desde Europa y Estados Unidos. La temporada 2026, que arranca con los primeros embarques entre la semana 15 y la semana 18 desde Puerto Coquimbo y Valparaíso, se proyecta como una oportunidad para consolidar esa tendencia.

Mercados clave: Estados Unidos, Asia y Europa

Estados Unidos sigue siendo el principal destino de los cítricos chilenos: durante la temporada 2024 concentró más del 90% de los envíos de clementinas, mandarinas y naranjas. Lejos detrás, el Lejano Oriente (con Japón y Corea del Sur como receptores estratégicos para los limones) y Europa completan el mapa exportador.

La industria también explora nuevos mercados como México y profundiza su presencia en Asia para reducir la dependencia de un único destino. Esta diversificación exige operadores logísticos con capacidad multimodal efectiva y conexiones globales, capaces de adaptar las rutas a la ventana óptima de cada variedad.

Cítricos: una carga que no admite errores logísticos

La exportación de fruta fresca tiene un margen de error mínimo. El cumplimiento de la cadena de frío, los tiempos de tránsito y la documentación aduanera definen si la fruta llega en condiciones óptimas o pierde valor comercial. La superficie citrícola chilena se distribuye en 27.813 hectáreas entre Atacama y O’Higgins, lo que implica una logística terrestre compleja para consolidar la carga desde múltiples campos hacia los puertos de salida.

En este escenario, Interborders ofrece servicios pensados específicamente para el sector frutícola: transporte de carga refrigeradas (reefer), gestión de cargas alimenticias, coordinación de turnos en terminales portuarias, asesoramiento aduanero, atributos críticos para una carga sensible al tiempo y a la temperatura.

Una red regional al servicio del exportador chileno

Con sede en Las Condes desde 2023, Interborders opera en Chile una plataforma que conecta más de 80 rutas marítimas y 150 puertos a nivel mundial, despachando más de 15.000 contenedores al año bajo servicios FCL y LCL. A esto se suman soluciones aéreas con acceso a rutas prioritarias en más de 150 países —ideales para envíos urgentes de variedades premium— y servicios terrestres FTL y LTL para la distribución regional.

La presencia de la compañía en Argentina (Buenos Aires y Córdoba), Uruguay, Paraguay, Panamá (Zona Libre de Colón y Costa del Este) y Estados Unidos (Miami) aporta un valor adicional al exportador chileno: la posibilidad de coordinar operaciones de comercio exterior con un único interlocutor regional, especialmente útil en un mercado donde los cítricos chilenos compiten con producción argentina, peruana y sudafricana.

Una temporada con foco en eficiencia

A medida que el sector citrícola chileno avanza hacia un modelo más resiliente al cambio climático y diversificado en destinos, la logística se posiciona como un eje estratégico para sostener la competitividad de la fruta nacional en góndolas internacionales.

 

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Equipo Prensa
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