Ante el cierre del ciclo remolachero en Chile, Tattersall Campos propone a los agricultores un análisis técnico y comercial para evaluar alternativas de reconversión productiva y el impacto de este proceso en el valor de sus campos.
La decisión de Empresas Iansa de no suscribir contratos de remolacha para la temporada 2026-2027 marca el cierre de 73 años de este cultivo en Chile y abre un proceso urgente de reconversión para más de 250 agricultores de las regiones del Maule y La Araucanía.
El impacto es especialmente significativo en la Región de Ñuble, donde se concentra cerca del 70% de la superficie nacional sembrada con remolacha. Solo en la temporada 2023-2024 se registraron 6.347 hectáreas en la región, dentro de un total estimado de 7.700 hectáreas que hoy deben definir un nuevo destino productivo.
Suelos con alto potencial de reconversión
De acuerdo con un análisis de Tattersall Campos basado en información del Instituto Nacional de Estadísticas y del Servicio de Impuestos Internos, los predios con historial remolachero en Ñuble presentan condiciones aptas para reconvertirse a otros cultivos.
Se trata de suelos profundos de origen aluvial y volcánico, con buena fertilidad, capacidad de retención de agua y acceso a infraestructura de riego tecnificado. Además, muchos productores cuentan con maquinaria especializada y equipamiento de alta tecnología, activos que facilitan una transición hacia alternativas como trigo, raps o maíz.
“La infraestructura de riego, la maquinaria especializada y la calidad de los suelos del valle de Ñuble siguen siendo activos muy valiosos. El principal desafío hoy no es la tierra, sino el tiempo. Resultará clave asesorarse correctamente para aprovechar la temporada y proteger el valor de sus campos”, señala Juan Pablo Escala, Zonal Centro de Tattersall Campos.
La oportunidad, sin embargo, es limitada. La siembra de cultivos de invierno comienza entre junio y julio, por lo que las decisiones que se adopten serán determinantes para evitar la pérdida de una temporada completa.
Existen indicios de mercado que respaldan esta reconversión. En la Región del Maule, existe una disposición concreta a absorber hasta 2.500 hectáreas provenientes de agricultores que anteriormente cultivaban remolacha para reconvertirlas con diferentes objetivos entre ellos la engorda de animales y otras alternativas agrícolas que requerirán un asesoramiento especializado para una transición segura.
Impacto en el valor de los campos
Según Tattersall Campos, el valor patrimonial de estos predios -según las características específicas de cada campo- dependerá en gran medida de la rapidez con que sus propietarios logren implementar una nueva estrategia productiva ya sea a través de una reconversión, el arriendo o la venta de éstos.
Los agricultores que consigan reconvertirse durante la próxima temporada tienen altas probabilidades de mantener o incluso aumentar el valor de sus campos. En cambio, aquellos que posterguen sus decisiones enfrentarán una baja transitoria en su rentabilidad, al quedar temporalmente sin una actividad económica consolidada.
Para inversionistas con visión de largo plazo, este escenario también puede representar oportunidades de adquisición de terrenos con aptitud agrícola, disponibilidad de agua e infraestructura ya instalada.
Evolución del valor de la tierra en Ñuble
Un análisis de transacciones agrícolas realizado por Tattersall Campos entre 2020 y 2024 muestra un aumento sostenido en el valor de los terrenos agrícolas con historial remolachero en la Región de Ñuble. En 2020, estos terrenos alcanzaban un valor promedio de 6,2 millones de pesos por hectárea, mientras que en 2024 llegaron a 9,6 millones de pesos por hectárea. Esto representa un incremento cercano al 55%, reflejando una valorización importante de este tipo de suelos.
Al comparar estos terrenos con el promedio regional de suelos agrícolas sin derechos de agua, se observa que los predios con historial remolachero se mantuvieron consistentemente por encima del promedio durante todo el período analizado. Mientras el promedio regional sin agua pasó de 5,3 millones de pesos por hectárea en 2020 a 7,2 millones en 2024, los terrenos asociados a la remolacha mostraron valores superiores en cada año.
También se identifican diferencias entre comunas de referencia. Coihueco presentó los valores más altos durante el período, aumentando desde 7,5 millones de pesos por hectárea en 2020 hasta 15,0 millones en 2024. San Ignacio también mostró una tendencia al alza, pasando de 6,1 a 12,6 millones de pesos por hectárea. En el caso de San Nicolás, el valor subió de 2,6 a 6,6 millones, aunque con variaciones intermedias. Ñiquén, por su parte, pasó de 2,3 millones en 2020 a 9,7 millones en 2024, mostrando una valorización relevante hacia el final del período.
Estos antecedentes confirman que los terrenos con historial remolachero corresponden a activos de alta calidad productiva y patrimonial. Su mayor valor se relaciona con las condiciones agrícolas favorables, la infraestructura ya instalada y el interés creciente por la demanda de terrenos en la zona, especialmente para cultivos como el avellano europeo.
La salida de la remolacha del escenario agrícola chileno representa mucho más que el término de un cultivo histórico. También abre un período decisivo para miles de hectáreas altamente productivas, cuyo futuro dependerá de la capacidad de adaptación de sus propietarios.































