Esto queda patente en dos estudios realizados por la Universidad e Instituto de Investigación de Wageningen (WUR) sobre las consecuencias del cambio climático para la producción mundial de alimentos, la seguridad alimentaria europea y la futura posición competitiva del sector agrícola holandés.
La seguridad alimentaria de la UE no corre peligro inmediato.
Según los investigadores, las consecuencias del cambio climático para la agricultura en Europa serán menos graves que en muchas otras partes del mundo. Sin embargo, están surgiendo diferencias regionales significativas dentro de Europa. En el sur de Europa, el calor, la sequía y la escasez de agua están aumentando, mientras que en el norte, la temporada de cultivo se está alargando. Como resultado, las zonas de producción de diversos cultivos se están desplazando gradualmente hacia el norte.
A pesar de estos cambios, los investigadores no prevén que la disponibilidad de cultivos alimentarios clave en la Unión Europea corra peligro. No obstante, es probable que los precios de los productos agrícolas aumenten y fluctúen con mayor intensidad. Los hogares con menos recursos, en particular, podrían sentir el impacto.
«Europa se encuentra en una posición relativamente favorable en comparación con otras regiones del mundo», afirma el investigador Siemen van Berkum, del Centro de Investigación Social y Económica de Wageningen. «Pero eso no significa que podamos relajarnos. El cambio climático está alterando los flujos comerciales, las zonas de producción y los precios. Debemos prepararnos para ello desde ahora».
Depende de las importaciones
La UE produce y exporta una gran cantidad de alimentos, pero también depende en gran medida de las importaciones para algunos productos. Esto se aplica, por ejemplo, a la soja, las semillas oleaginosas, el cacao, el café y las frutas tropicales. Muchos de estos productos provienen de un número limitado de países altamente vulnerables al cambio climático y a los fenómenos meteorológicos extremos.
En consecuencia, las interrupciones en las zonas de producción fuera de Europa pueden afectar la disponibilidad y el precio de las materias primas y los alimentos dentro de la UE. Según los investigadores, Europa puede reducir esta dependencia mediante un uso más eficiente de las materias primas, una mayor circularidad, el fomento de cultivos proteicos dentro de Europa y una mayor diversificación de sus socios comerciales.
Oportunidades y riesgos para los Países Bajos
A primera vista, el panorama para los Países Bajos parece favorable. Un clima más cálido y una temporada de cultivo más larga podrían ofrecer nuevas oportunidades para cultivos que actualmente se cultivan principalmente en el sur de Europa. Algunos cultivos neerlandeses existentes también podrían volverse relativamente más competitivos.
Al mismo tiempo, los investigadores destacan que el cambio climático plantea importantes desafíos también en los Países Bajos. Las olas de calor, la sequía, la salinización de las tierras agrícolas, los problemas del suelo y la creciente presión de plagas y enfermedades pueden poner en riesgo la producción y la resiliencia agrícolas.
«La idea de que los Países Bajos se benefician automáticamente del cambio climático es demasiado simplista», afirma Van Berkum. «Podemos obtener nuevas oportunidades, pero también nuevos riesgos. El éxito de la agricultura neerlandesa depende de la medida en que invirtamos en adaptación, innovación y un uso inteligente de la tierra».
Cuatro rutas para el futuro
Los investigadores describen cuatro posibles estrategias con las que la agricultura neerlandesa puede fortalecer su posición competitiva. Estas abarcan desde el desarrollo de cadenas alimentarias más resilientes al cambio climático y la horticultura avanzada en invernaderos hasta un mayor protagonismo de las proteínas vegetales y las legumbres. El aprovechamiento eficiente del escaso espacio disponible en los Países Bajos también cobra cada vez más importancia.
Según los investigadores, el futuro de la agricultura neerlandesa reside no tanto en el aumento de la producción, sino en una combinación de innovación, resiliencia y productos de alta calidad. Aprovechando su sólida posición en tecnología, logística y conocimiento, los Países Bajos pueden seguir contribuyendo significativamente al suministro alimentario europeo, incluso en un contexto de cambio climático.
Dr. S. (Siemen) van Berkum – investigador sénior
Fuente: wur.nl
































