El sector ganadero europeo ve con distancia la extensión del gusano barrenador en Centroamérica porque no se han registrado casos en el Viejo Continente, mientras Estados Unidos ha involucrado hasta su ejército en la lucha contra la reintroducción de este parásito que puede impactar en la economía.

Las alarmas se han activado en EE.UU. por la reaparición, varias décadas después, del gusano barrenador del Nuevo Mundo en el ganado en zonas de Nuevo México y Texas, donde la cabaña vacuna es relevante.

La plaga la causa una mosca parasitaria que infesta de larvas a los animales de sangre caliente.

Las autoridades estadounidenses quieren evitar un brote a gran escala porque supondría una pérdida de «miles de millones de dólares» en la industria ganadera y aumentaría aún más los precios de la carne de res, que han subido en un 57 % desde 2020, según la Reserva Federal de Dallas.

La emergencia es tal que hasta el Ejército estadounidense ha tomado parte en el asunto porque su cuerpo de ingenieros está fomentando la construcción de instalaciones de producción y dispersión de moscas estériles.

Se trata de una de las técnicas preventivas que dio resultado en el pasado y consiste en criar moscas estériles macho en un laboratorio y liberarlos en las zonas afectadas.

Fotografía del 22 de julio de 2025 de una persona sosteniendo una muestra del gusano barrenador extraída a un becerro en el municipio de Rio Bravo, Suchitepéquez (Guatemala). EFE/ Mariano Macz

Estos machos estériles se aparean con hembras silvestres, que solo se reproducen una vez en su vida, lo que impide que nazcan nuevas larvas viables de infectar a los mamíferos.

Forma parte de esta respuesta «agresiva» que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha diseñado para abordar el problema, según ha reconocido la propia secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins.

El foco, en Centroamérica

Según el mapa de focos de esta enfermedad de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA), se ha declarado medio centenar de focos desde 2009, una mayoría en México pero también en Estados Unidos, Ecuador, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala y Belice.

Se circunscriben hasta la fecha, sobre todo, a esa área de Centroamérica y, en realidad, no ha dejado de ser un foco de preocupación para varios organismos como el Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) y la FAO, que llevan años implementando una colaboración interinstitucional para minimizar el riesgo de propagación.

Desde Europa, en cambio, ven con distancia esta plagas y la gerente de la Asociación española de Productores de Vacuno de Carne (Asoprovac), Matilde Moro, ha insistido en que la entrada de este parásito en Europa, «ahora mismo, no preocupa».

No obstante, «hay que estar vigilantes, pero no es una amenaza que veamos tan cerca como otras», ha sostenido.

Flujos comerciales

Los gobierno de México y de EE.UU. han acordado la suspensión temporal de la importación a México de animales vivos procedentes de ese país.

Desde el sector del vacuno europeo, tampoco ven plausible que, al menos de momento, esta situación les afecte a su comercio.

Moro ve «más probable», en cambio, que los países del Mercosur puedan beneficiarse de envíos comerciales hacia la zona.

Reto sanitario

A nivel preventivo tiene éxito la mencionada técnica de las moscas estériles mientras que para el plano curativo -una vez la plaga está presente- se cuenta con medicamentos.

De hecho, la semana pasada la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó el uso de emergencia de un medicamento genérico (nitenpiram), que es capaz de eliminar la mayoría de las larvas en cuestión de horas pero no protege contra una nueva infestación.

Fotografía aérea de ganado vacuno en Ciudad Juárez, Chihuahua (México). EFE/ Luis Torres

En la búsqueda de nuevas soluciones contra este problema se afana la multinacional argentina de salud animal Biogénesis Bago, cuyo gerente de Producto, Gabriel Rojas, ha indicado a Efeagro que están «continuamente investigando» y su último desarrollo para combatir el gusano barrenador es el «biozectra», una molécula de «última generación» lanzada en noviembre pasado.

Además, ofrecen soluciones farmacológicas antiparasitarias externas e internas que son «analizadas, testeadas y aprobadas bajo las diferentes entidades regulatorias».

Actualmente operan en Estados Unidos y en otros 12 países al ser un «desafío sanitario» porque este tipo de enfermedades «hace más de 30 años que no circulaban de esta manera en México o EE.UU.», según Rojas.

Fuente:  EFE Agro

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