Santiago, 8 de julio de 2026. — El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) declaró este martes Alerta Amarilla para La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, con hasta 200 milímetros de lluvia proyectados en algunos sectores. El episodio repite el patrón que en julio de 2025 ya había elevado los siniestros agrícolas por clima en 8% respecto al año anterior. Expertos en gestión de riesgo advierten que la brecha de aseguramiento está en la mediana agricultura de exportación, y ven en los seguros paramétricos —habilitados por la CMF en agosto de 2025— una herramienta todavía subutilizada.
Según datos de Fundación Terram y Agrolatam, los siniestros agrícolas por causas climáticas aumentaron 8% en julio de 2025 frente al mismo mes de 2024, y 15% respecto a 2023. En 2024 se registraron 1.454 siniestros agrícolas con pagos por sobre $3.288 millones —cerca de 80% más que el año anterior—, y a julio de 2025 ya se contabilizaban 839 siniestros y más de $2.628 millones en indemnizaciones, con la papa de guarda como el cultivo más afectado.
La paradoja del agro: clima extremo y poco asegurado
El aumento sostenido de siniestros climáticos contrasta con un nivel de aseguramiento que se ha mantenido históricamente bajo. El subsidio estatal que combina Agroseguros e INDAP cubre un 40% base de la prima, con incrementos que llegan a superar el 95% para beneficiarios INDAP. Sin embargo, ese mismo subsidio ha dejado una brecha en el segmento que no calza en esa categoría: hacia 2020, solo cerca del 2% de la superficie frutícola nacional —de casi 400.000 hectáreas— estaba asegurada.
Felipe Giménez Lascano, experto de Ventus Group Corredores de Seguros, comenta que: «El subsidio funciona bien para el agricultor INDAP, pero deja fuera a un segmento enorme: el productor mediano que exporta fruta, que no calza en los criterios del subsidio y que tampoco tiene el volumen para negociar condiciones como un gran conglomerado agroindustrial. Ese productor queda expuesto exactamente al mismo clima que hoy está golpeando al sur, sin ninguna red detrás».
En agosto de 2025, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) habilitó formalmente la comercialización de seguros paramétricos en Chile. A diferencia de un seguro tradicional, que exige una inspección, el seguro paramétrico paga automáticamente cuando un índice climático objetivo —milímetros de lluvia acumulada, días bajo cero— supera un umbral predefinido. Para eventos como el de esta semana, significa que un productor podría recibir un pago sin esperar la evaluación de un liquidador, en un momento en que la rapidez del pago puede ser tan importante como su monto.
El mercado local de estos productos es todavía pequeño: las primas paramétricas no superarían los US$3 millones a nivel nacional, según cifras de mercado citadas por ejecutivos del sector asegurador. Giménez Lascano sostiene que la novedad regulatoria abre una ventana que el sector todavía no ha aprovechado: «Tenemos la herramienta habilitada hace menos de un año y un evento climático como el de esta semana demuestra exactamente para qué sirve».
Actuar ante los sistemas frontales
El Ministerio de Agricultura insiste en este punto antes de cada invierno: Agroseguros subsidia la contratación de seguros agrícolas y pecuarios frente a heladas y lluvias excesivas. El jefe de la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres (UGRA), Roberto Leal, resumió el mensaje central de la campaña: «el llamado es a contratar oportunamente estos seguros para no tener que lamentarnos después».
Ese llamado describe con precisión la lógica del seguro agropecuario: la póliza debe estar activa antes del evento, no después. Es el mismo principio que hoy, con la Alerta Amarilla ya declarada en el sur, deja fuera de cualquier cobertura nueva a quien no haya contratado a tiempo. Giménez Lascano agrega una lectura complementaria y señala que: «El mensaje del Minagri está pensado principalmente para quien puede acceder al subsidio o a la oferta de seguros tradicionales para ganadería y cultivos anuales. La fruticultura de exportación tiene ciclos, superficies y montos asegurados muy distintos, y ahí es donde entran los seguros paramétricos: no reemplazan el llamado del Minagri, lo completan para el segmento que el subsidio no termina de cubrir».
Recomendaciones para el sector agro
Muchos productores con seguro agrícola tradicional descubren tras un siniestro que su póliza excluye daños por falta de mantenimiento de infraestructura de riego o drenaje, o que operan en condición de subseguro, lo que reduce el pago ante un siniestro parcial.
Antes de la temporada de mayor exposición climática, la recomendación técnica para el agro exportador es revisar tres puntos: si la suma asegurada refleja el valor actualizado de la cosecha y no un valor histórico; si la póliza contempla explícitamente los eventos que más se repiten en la zona —heladas tardías, lluvia fuera de temporada, viento— y no solo daño por incendio o granizo; y si existe alguna alternativa paramétrica disponible para el cultivo y la región específica.


































