- La agricultura concentra entre el 72% y el 77% del consumo de agua dulce en Chile, por lo que optimizar este recurso se ha convertido en una prioridad para la productividad y el desarrollo del sector.
La gestión eficiente de los recursos hídricos se ha transformado en uno de los principales desafíos para la agricultura chilena. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el sector representa entre el 72% y el 77% del uso consuntivo de agua dulce en el país, recurso que permite sostener más de 900 mil hectáreas de riego y generar entre el 60% y el 65% del PIB agrícola. Frente a este escenario, la incorporación de tecnologías de riego aparece como una herramienta clave para asegurar la producción y avanzar hacia una agricultura más sostenible.
“Cada vez que abordamos este tema debemos considerar cuánta agua tenemos disponible, dejar un margen de seguridad y, en base a eso, definir la superficie que podemos regar”, explica Víctor Norambuena, especialista en riego tecnificado de Dercomaq.
La tecnificación del riego permite distribuir el agua de manera más precisa, adaptándose a las necesidades de cada cultivo y a las características del terreno. Esto se traduce en una mejor utilización del recurso, menores costos operacionales y una mayor estabilidad productiva frente a escenarios climáticos adversos.
Tecnología al servicio de la eficiencia
La elección del sistema adecuado es una de las decisiones más relevantes para cualquier proyecto agrícola. Se trata de equipos diseñados para operar durante años, por lo que es fundamental evaluar tanto la inversión inicial como los costos asociados a su funcionamiento y mantenimiento.
Entre las principales recomendaciones para optimizar el uso del agua destacan sembrar en función de la disponibilidad hídrica, seleccionar variedades más resistentes a la sequía, calcular adecuadamente las dosis de riego según la etapa de desarrollo del cultivo y mejorar la materia orgánica del suelo para aumentar la capacidad de retención de humedad.
Actualmente existen distintas alternativas tecnológicas para responder a las necesidades de cada predio. El riego por goteo, por ejemplo, permite aplicar agua directamente en la zona radicular de las plantas y alcanzar eficiencias de hasta un 95%. Por su parte, los sistemas de aspersión distribuyen el agua de forma homogénea y contribuyen a mejorar el microclima de los cultivos, mientras que el riego por surcos sigue siendo una alternativa utilizada en determinados escenarios productivos.
En línea con estos desafíos, Dercomaq cuenta con una amplia oferta de soluciones orientadas a optimizar la gestión hídrica en el campo. Entre ellas destacan motobombas para distintas aplicaciones agrícolas, carretes de riego con diversas configuraciones y tuberías de aluminio diseñadas para una distribución eficiente del agua.
“Este no es solo un tema económico; es una responsabilidad compartida con el planeta. Tenemos que hacernos cargo entre todos. La tecnología hoy nos entrega herramientas concretas para utilizar mejor cada litro de agua disponible y enfrentar de mejor manera los desafíos que vienen para la agricultura”, concluye Norambuena.


































