El proyecto VRIAC (variedades resistentes y adaptadas al cambio climático), nacido e impulsado en 2012 en el Penedès, encara su recta final. En cuatro años ya saldrán al mercado los primeros vinos de este ambicioso proyecto que lidera una nueva generación de variedades de uva resistentes a las enfermedades fúngicas del viñedo, principalmente el oídio y el mildiu, con el objetivo de minimizar el uso de metales pesados como el cobre y el azufre en más de un 90%, y otros tratamientos en el viñedo.
Estas variedades, conocidas también como PIWI por su nomenclatura alemana, “responden a los retos del cambio climático e impulsan una viticultura más sostenible y adaptada a las nuevas exigencias del medio ambiente”. VRIAC es una iniciativa conjunta de las bodegas Albet i Noya, Art Laietà y Josep Piñol, con la colaboración del obtentor suizo Valentin Blatner. Esta iniciativa vitivinícola de creación de variedades de uva resistentes ya ha sido distinguida con el premio Talent al mejor proyecto innovador del sector primario, un galardón otorgado por la Fundació Impulsa Talentum.
Josep Maria Albet, el presidente de la bodega familiar Albet i Noya y de Clàsic Penedès (los espumosos de la DO Penedès), no tiene dudas de que estas variedades que han creado y que comercializarán “son el futuro de la viticultura”. Pero reconoce que pueden encontrarse con reticencias “por la mentalidad de la gente, que está muy arraigada a las tradiciones y a lo propio”.
Quien fue pionero de la viticultura ecológica en Catalunya, recuerda, sin embargo, que el perfil de estos vinos con las nuevas uvas “es el de las variedades de aquí”. En este sentido, está convencido de que “a la que el consumidor y los elaboradores los caten verán sus potencialidades”.
Se han vinificado en botellas de vidrio cerradas con tapón de rosca o como máximo en una damajuana de 16 litros de capacidad. Ello lo lleva a afirmar que “con viñas jóvenes y microvinificaciones ya hemos obtenido interesantes resultados, por tanto, el potencial de mejora será muy importante cuando podamos mejorar las vinificaciones y sus volúmenes”.
Los primeros vinos que comercializarán en ediciones muy limitadas procederán de hasta 32 variedades selecciones, una veintena de blancas. Destaca un blanco que ya se ha bautizado como Xareleu (con un perfil de xarel·lo pero con una afiladísima acidez) y un tinto muy amable centrado en la fruta con perfil de garnacha. En este proyecto se han creado ya más de 7.000 variedades diferentes, y más de 700.000 cruces. Estas vides crecen con riego de apoyo y con conducción en espaldera en viñedos de Sant Pau d’Ordal (Subirats) de la bodega Albet i Noya.
Las variedades VRIAC parten del patrimonio vitícola autóctono catalán y lo evolucionan, con cruces genéticos, para “crear un viñedo más robusto y unos vinos limpios y saludables”. Así, sus impulsores dicen que “damos forma a una viticultura resiliente que contribuye a un futuro limpio y sostenible”.
Además de eliminarse buena parte de los tratamientos en el viñedo, con este proyecto también reducen el uso del tractor, las emisiones de CO2 y la compactación del suelo. Además, la reducción en la aplicación de cobre y azufre para luchar contra las plagas provocadas por hongos minimiza la exposición de los viticultores a productos nocivos para la salud “y los consumidores que gozarán de vinos de calidad más limpios de residuos”.
Se asegura, a la vez, que “las variedades resistentes nos ofrecen un nuevo universo de sabores y aromas con vinos de alta calidad que han puesto el foco en las personas y el medio ambiente”. Se añade que sus uvas “son las herederas de nuestras variedades autóctonas, como el xarel·lo, el macabeo y el tempranillo, pero que ven el futuro con una nueva mirada”.
Fuente : La Vanguardia



































