El posible fortalecimiento de El Niño durante los próximos meses amenaza con trasladar un nuevo shock climático a los precios de los alimentos en Colombia. Estimaciones de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) indican que, bajo un escenario fuerte, la inflación general podría alcanzar 7,3%, frente al 6,6% contemplado previamente por la entidad. El dato preocupa especialmente al agro: antecedentes de eventos intensos muestran pérdidas de crecimiento sectorial y fuertes aumentos en alimentos básicos de la canasta familiar.

El cálculo surge de analizar el comportamiento de la economía durante tres episodios particularmente intensos de El Niño: 1986-1988, 1997-1998 y 2014-2016. Estos eventos tuvieron una duración promedio cercana a 18 meses y dejaron una característica común: los precios de los alimentos aumentaron entre 6,2% y 9,9% por encima de su comportamiento habitual, de acuerdo con el análisis presentado por Anif.

José Ignacio López, presidente de la entidad, explicó que la proyección de inflación ya había sido revisada por los últimos datos conocidos y que incorporar un escenario fuerte de El Niño llevaría el IPC hasta 7,3%. Sin embargo, existe una salvedad importante: no necesariamente ese nivel se alcanzará al cierre de 2026, ya que todavía existe incertidumbre sobre el momento y la velocidad con que el fenómeno climático podría trasladarse a los precios.

Papa, leche, carne y frutas aparecen entre los productos expuestos

La principal preocupación está en los alimentos perecederos. Según el análisis, aproximadamente 19% de la canasta de consumo colombiana estaría expuesta a los efectos del fenómeno, con productos como yuca, azúcar, pescado, carne, plátano, leche, papa, zanahoria y frutas frescas entre los que podrían experimentar mayores presiones.

El impacto puede producirse por distintas vías. Menores lluvias y temperaturas elevadas pueden alterar rendimientos, disponibilidad de agua, pasturas y ciclos productivos, mientras una menor oferta termina trasladándose a los mercados. La intensidad no será necesariamente igual para todos los productos ni regiones, pero una afectación simultánea de varias producciones sensibles podría aumentar la presión sobre los precios minoristas.

Anif plantea incluso un escenario más exigente para la comida. Tomando como referencia el comportamiento registrado durante episodios anteriores, López estimó que la inflación de alimentos podría acelerarse hasta alrededor del 16%. Se trata de un ejercicio de sensibilidad y no de una previsión cerrada, pero permite dimensionar cuánto podría amplificarse el impacto si el evento climático alcanza una intensidad elevada.

El problema adquiere además una dimensión social. Los hogares de menores ingresos destinan proporcionalmente una mayor parte de sus recursos a comprar alimentos, por lo que una aceleración de estos precios tiene un efecto considerablemente mayor sobre su presupuesto. A diferencia de otros bienes, además, la posibilidad de compensar una caída de la producción local mediante importaciones es limitada en varios productos frescos.

El agro también podría perder crecimiento por el impacto climático

La presión no quedaría limitada a los precios. El estudio de los episodios históricos encuentra una asociación entre los eventos fuertes de El Niño y una reducción de 0,56 puntos porcentuales en el crecimiento del sector agropecuario. Para una actividad altamente dependiente de las lluvias y de la disponibilidad de agua, el comportamiento del fenómeno durante los próximos meses será determinante.

La energía agrega otra variable a la ecuación productiva. Anif estima un impacto negativo de 0,47 puntos porcentuales sobre el crecimiento del sector energético durante eventos intensos. Colombia mantiene una fuerte dependencia de la generación hidroeléctrica y, cuando disminuyen las reservas de agua, aumenta la necesidad de recurrir a generación térmica, actualmente condicionada también por una mayor dependencia del gas importado.

Aunque los contratos de largo plazo han contenido hasta ahora el traslado hacia las tarifas de los usuarios, los precios de la energía en bolsa acumulan un incremento superior al 20% durante el año, según los datos citados por la entidad. Una combinación de energía más cara, menor disponibilidad de agua y dificultades productivas podría incrementar los costos a lo largo de diferentes cadenas agroalimentarias.

El escenario de 7,3% de inflación general y hasta 16% para los alimentos no constituye todavía un resultado asegurado: depende de la intensidad, duración y distribución territorial que finalmente alcance El Niño. Para el campo colombiano, sin embargo, el riesgo ya excede el pronóstico meteorológico. La evolución de las lluvias durante los próximos meses puede terminar definiendo volúmenes de producción, costos y precios de algunos de los alimentos de mayor presencia en la mesa de los hogares.

Fuente: Agrolatam
Agreganos como fuente preferida en Google
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova