Tecnología resultante de investigación aplicada, busca optimizar y validar un atrayente de alta especificidad para detectar y controlar a Hylurgus ligniperda, insecto que puede generar restricciones y pérdidas en los envíos de madera chilena. La iniciativa es liderada por INIA Quilamapu, en Chillán, con la participación de CPF S.A. y la colaboración de la empresa Biobichos.

Con la finalidad de avanzar hacia la obtención de una herramienta más eficiente y sostenible para el manejo de una plaga que representa un riesgo para las exportaciones chilenas de pino, se constituyó el comité directivo del recién adjudicado proyecto “Lignitrap: optimización, validación y masificación de un cebo innovador de alta especificidad para el manejo sostenible de Hylurgus ligniperda en el sector forestal”.

La iniciativa, financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), es liderada por INIA Quilamapu en la Región de Ñuble y cuenta con la participación del Consorcio de Protección Fitosanitaria Forestal S.A. (CPF) y la empresa local Biobichos.

El proyecto, de 24 meses de duración, busca llevar a una etapa de validación y masificación un atrayente para Hylurgus ligniperda, también conocido como escarabajo de la corteza del pino. El cebo, desarrollado en Chillán en el Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu y denominado Lignitrap, será utilizado en trampas para facilitar tanto la detección como el manejo de la plaga, contribuyendo a disminuir los riesgos fitosanitarios asociados al desplazamiento interno y a la exportación de productos forestales.

El director regional de INIA Quilamapu, Rodrigo Avilés, subrayó que la constitución del comité directivo marca el inicio formal de una iniciativa que reúne capacidades de investigación, desarrollo tecnológico y conocimiento de la industria.

“Se trata de una alianza estratégica entre un instituto tecnológico como INIA y empresas del sector privado para generar una innovación que permita un manejo sostenible de este insecto”, señaló. Además, precisó que el propósito de la iniciativa es desarrollar una herramienta tecnológica que contribuya a enfrentar un problema de importancia para una industria “sumamente relevante para la economía nacional y particularmente para el mercado de exportación”.

Una amenaza para la exportación de madera

El gerente de CPF S.A., Claudio Goycoolea, planteó que el proyecto representa la culminación de varios años de trabajo conjunto con INIA para disponer de un atrayente específico para Hylurgus ligniperda, especie que genera problemas en las plantaciones de pino, pero especialmente en los procesos de exportación. “Esperamos poder tener una trampa a la que se le ponga el atrayente y que sea bastante específica para la especie, y podamos ocuparla tanto para manejo como para detección”, indicó.

El representante del sector forestal advirtió que el problema más serio y las pérdidas más grandes se concentran en las exportaciones, debido a que “el insecto se va de polizón en los embarques de madera”. Aunque no se alimenta de la madera aserrada, Goycoolea detalló que Hylurgus es atraído por compuestos químicos que esta libera, lo que obliga a establecer medidas de control y a cumplir con exigencias de certificación fitosanitaria del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para acceder a los mercados internacionales.

El ejecutivo sostuvo que este tipo de situación puede tener consecuencias relevantes para el comercio exterior. En este sentido, evocó el caso ocurrido en 2006 con México, cuando la detección de insectos vivos en un embarque significó la pérdida de un barco completo.

Control basado en el comportamiento del insecto

Para Ricardo Ceballos, investigador de INIA Quilamapu y director del proyecto, uno de los principales atributos de Lignitrap es que aborda el problema desde una perspectiva de ecología química, utilizando el comportamiento natural del insecto como herramienta de manejo. “Esta área de investigación busca desarrollar tecnologías que permitan disminuir y minimizar el uso de insecticidas, poniendo en práctica investigación básica que utiliza el comportamiento instintivo que tienen los insectos plaga como una herramienta de monitoreo y control”, detalló.

El investigador planteó que este enfoque permite “redescubrir la naturaleza” para transformarla en una herramienta tecnológica, aprovechando a nuestro favor las señales químicas de atracción o repulsión existentes entre los insectos y las plantas.

Ceballos enfatizó que es muy relevante desarrollar estrategias que apunten tanto a resolver un problema económico clave como a abordar desafíos ambientales asociados al uso de moléculas sintéticas.

El comité directivo del proyecto quedó integrado por Claudio Goycoolea, como presidente; Ricardo Ceballos, como director; Natalí Fernández, como secretaria; además de Rodrigo Avilés y Marcos Gerding, en representación de INIA Quilamapu y Biobichos, respectivamente.

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Equipo Prensa
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