Una investigación liderada por la científica María Florencia Yáñez analizará la presencia y acumulación de partículas plásticas en terrenos agrícolas, así como sus posibles efectos sobre los microorganismos del suelo y el desarrollo de hortalizas. El estudio, financiado por FONDECYT Postdoctorado, busca generar evidencia para avanzar hacia prácticas agrícolas más sostenibles.
El uso de materiales plásticos se ha integrado progresivamente a los sistemas de producción agrícola. Acolchados o mulch, cintas de riego, coberturas y estructuras de soporte permiten optimizar labores, gestionar el agua y proteger los cultivos. Sin embargo, su deterioro por efecto de las condiciones ambientales y el uso prolongado plantea una interrogante que comienza a adquirir relevancia científica: ¿qué ocurre con las pequeñas partículas que estos materiales liberan y permanecen en los suelos agrícolas?
Esta pregunta es el punto de partida de una investigación que desarrolla María Florencia Yáñez, académica e investigadora del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), en el marco del proyecto FONDECYT Postdoctorado 3260461 y vinculada al trabajo del Laboratorio de Ecotoxicología y Salud del Suelo de la institución.
El estudio busca caracterizar la presencia de microplásticos en sistemas agrícolas de la Región de O’Higgins, determinar qué tipos de materiales plásticos se utilizan en las actividades productivas y evaluar si sus partículas se acumulan en el suelo. También investigará sus posibles efectos sobre las propiedades del terreno, las comunidades microbianas y el crecimiento de cultivos hortícolas de interés regional.
Una problemática ambiental que también alcanza a los suelos agrícolas
La contaminación por plásticos constituye un desafío ambiental global, asociado al aumento de la producción y el consumo, la disposición inadecuada de residuos, la lenta degradación de estos materiales y las limitaciones de los sistemas de reciclaje.
Aunque una parte importante de la investigación científica se ha concentrado históricamente en los ecosistemas acuáticos, los suelos representan otro espacio de acumulación que requiere mayor atención. En particular, los terrenos agrícolas pueden recibir fragmentos provenientes de materiales utilizados directamente en las labores productivas.
Los microplásticos corresponden a partículas de plástico de menos de cinco milímetros, mientras que los nanoplásticos son partículas de dimensiones aún menores, habitualmente inferiores a 100 nanómetros. Su identificación y cuantificación en matrices ambientales complejas constituye un desafío metodológico, especialmente cuando se busca establecer su distribución y posibles interacciones con los componentes biológicos del suelo.
En el ámbito agrícola, la preocupación no se limita a determinar si estas partículas están presentes. También interesa conocer cómo podrían relacionarse con las características físicas y químicas del terreno, la actividad de los microorganismos y los procesos que sostienen la fertilidad y el funcionamiento de los ecosistemas productivos.
O’Higgins: un territorio estratégico para estudiar la contaminación por plásticos
La elección de la Región de O’Higgins tiene una especial relevancia productiva. De acuerdo con antecedentes de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) citados en el proyecto, durante 2024 la región registró 12.517 hectáreas destinadas a la producción hortícola, equivalentes al 14,9% de la superficie nacional, ubicándose como la segunda principal región productora de hortalizas de Chile.
En este contexto, cultivos como el tomate industrial y fresco, la lechuga, el maíz y distintas cucurbitáceas forman parte de sistemas productivos que utilizan diversos insumos plásticos. Entre ellos se encuentran las cintas de riego, los acolchados agrícolas, los envases y los elementos de soporte.
La exposición prolongada de estos materiales a la radiación solar, la humedad, los cambios de temperatura y las labores agrícolas puede favorecer su fragmentación. Sin embargo, todavía falta información específica para establecer cuánto material permanece en los suelos de la región y cuáles son sus posibles consecuencias.
Para Yáñez, avanzar en la caracterización de estas partículas supone enfrentar un desafío científico y metodológico que también se presenta a nivel internacional.
La investigadora plantea que es necesario fortalecer las capacidades de análisis y validar metodologías que permitan extraer, identificar y cuantificar microplásticos en suelos chilenos. Este trabajo, sostiene, puede contribuir a evaluar riesgos, diseñar estrategias de manejo sostenible y desarrollar prácticas productivas acordes con las necesidades de cada territorio.
Del análisis del suelo al desarrollo de los cultivos
La investigación contempla distintas etapas. Primero, se buscará identificar la presencia de partículas plásticas en los suelos agrícolas, determinar sus características y establecer sus concentraciones.
Posteriormente, se estudiará si su presencia está asociada a modificaciones en determinadas propiedades del suelo y en las comunidades de microorganismos que habitan en él. Esta dimensión resulta especialmente importante, debido al papel que cumple la microbiota en procesos como el reciclaje de nutrientes y el funcionamiento de los ciclos biogeoquímicos.
El proyecto también considera ensayos de laboratorio e invernadero para evaluar posibles efectos sobre el crecimiento y desarrollo de cultivos hortícolas relevantes para la región.
De esta manera, el estudio busca conectar tres dimensiones: la presencia de residuos plásticos en los terrenos agrícolas, sus interacciones con la vida microbiana y sus eventuales efectos sobre el desarrollo vegetal.
Los resultados permitirán generar antecedentes científicos sobre una problemática todavía poco estudiada en los suelos agrícolas chilenos. Asimismo, podrían aportar información para identificar puntos críticos en el uso de materiales plásticos y orientar futuras estrategias de prevención y mitigación.
Ciencia aplicada para una agricultura más sostenible
La investigación sobre microplásticos abre una nueva línea de análisis para la sostenibilidad de los sistemas agrícolas. El desafío consiste en compatibilizar los beneficios productivos que ofrecen determinados materiales plásticos con una gestión responsable de sus residuos y de los posibles efectos de su degradación.
En regiones con una importante actividad hortícola, como O’Higgins, contar con información local puede resultar especialmente valioso para desarrollar recomendaciones basadas en evidencia y mejorar las prácticas de manejo de los insumos utilizados en el campo.
El proyecto de la Universidad de O’Higgins busca precisamente contribuir a ese conocimiento, generando información sobre la interacción entre los materiales plásticos, los suelos, los microorganismos y los cultivos.
Más allá de determinar la presencia de estas partículas, el objetivo es comprender mejor su comportamiento en los sistemas agrícolas y aportar evidencia científica que permita avanzar hacia una producción más sostenible, con mayor conocimiento sobre la salud del suelo y sus funciones ecológicas.
Fuente principal: Universidad de O’Higgins (UOH), investigación de María Florencia Yáñez, proyecto FONDECYT Postdoctorado 3260461.
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Equipo Prensa
Portal Agro Chile














