Columna de Opinión Fedeleche
Marcos Winkler, presidente de Fedeleche, reflexiona sobre el proceso de sucesión de dirigentes recientemente ocurrido al interior del gremio, destacando la importancia de la renovación de liderazgos, la continuidad institucional y el fortalecimiento de la representación gremial.
-La renovación del directorio de Fedeleche no es solo un ajuste institucional, sino un hito de gran alcance. La incorporación de nuevos representantes gremiales desde Ñuble, Biobío, Los Ríos y Llanquihue, conlleva un mensaje claro: el sector lácteo se abre a nuevas voces, a nuevas generaciones y a una mirada de futuro que combina experiencia con entusiasmo.
Uno de nuestros directores lo resumió con precisión: este recambio aporta “un norte y una hoja de ruta hacia el futuro”. Y es que la lechería en Chile enfrenta desafíos que requieren visión estratégica: elevar el consumo interno, consolidar mercados externos y responder a exigencias regulatorias con criterios de flexibilidad adaptados al campo.
La llegada de dirigentes jóvenes como Diego Álamos, Raimundo Küllmer, y Felipe Werner simboliza un aire fresco. Sus palabras transmiten compromiso con el sector lácteo, apoyo a las familias rurales y un impulso al desarrollo regional. A ello se suma la convicción de que el campo vuelve a ser atractivo para las nuevas generaciones. Este entusiasmo, unido al conocimiento acumulado, fortalece la representatividad gremial y proyecta continuidad institucional que se demanda para los nuevos desafíos.
De esta manera, el sector lácteo no solo crece en cifras —cerca del 3% el 2024 y casi un 6% en 2025 y con proyección superior al 3% en 2026—, también avanza en sustentabilidad, con investigaciones sobre captura de carbono y reducción de emisiones de metano. Estos esfuerzos muestran que la lechería en Chile no se limita solo a producir, sino que busca innovar y responder a las demandas actuales de sostenibilidad.
En este contexto, la renovación del directorio de Fedeleche es, en definitiva, un símbolo de confianza en el futuro lechero. Un gremio que se fortalece con diversidad territorial, con jóvenes que aportan energía y que reconocen el valor de quienes han construido el camino.
En esa línea, resulta especialmente significativo el reconocimiento que Fedeleche brindó a sus directores salientes, destacando su trayectoria, liderazgo y compromiso con el desarrollo de la lechería nacional. Dirigentes de Aproleche Biobío (Juan Pablo Aruta y Jorge Guzmán), Aproleche Ñuble (Guillermo Petermann) y Agrollanquihue (Rodrigo Lavín) fueron homenajeados por su aporte en fundamentos estratégicos para el sector, incluyendo acuerdos comerciales, salvaguardias, libre competencia, sustentabilidad y la construcción de una representación gremial sólida y unida.
Más allá del reconocimiento individual, este homenaje puso en valor un activo fundamental para nuestra lechería: la continuidad institucional. El legado de estos dirigentes deberá proyectarse en nuevas generaciones capaces de aportar una mirada renovada, sin perder la experiencia acumulada por cerca de tres décadas.
El desafío de esta nueva etapa será traducir esa visión en resultados concretos: fortalecer el consumo interno, ampliar la presencia internacional de los lácteos nacionales y consolidar un gremio cohesionado, representativo y preparado para enfrentar los retos del futuro.
Por Marcos Winkler, presidente de Fedeleche
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