El líder de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) explica sus razones para buscar la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), cuya elección está prevista para diciembre. Por otro lado, Walker aborda la gestión del Gobierno en materia económica y plantea una agenda centrada en destrabar la permisología, impulsar la inversión y recuperar el crecimiento. “Lo que me gustaría, como presidente de la CPC, es ayudar a que Chile despegue nuevamente”, afirma.

-Chile enfrenta una economía estancada, una crisis de empleo y problemas de seguridad. ¿Por qué cree que usted, en representación de la SNA, debiera conducir la CPC?

-Tengo una larga historia empresarial, política y gremial. Además, es mi cuarto año presidiendo la SNA y también mi cuarto año participando en la CPC, conociendo las distintas ramas del sector productivo de Chile. Hoy día me nace aportar al país toda esa experiencia acumulada durante estos años.

Creo que tengo las cualidades para articular una mesa con cuatro patas, aquí es muy importante el mundo político, el mundo empresarial, el mundo sindical, los trabajadores y el mundo de la academia. Para salir de este estancamiento económico, abordar esta emergencia de empleo y destrabar las amarras que tiene Chile a través de la permisología, se necesita mucha articulación, muchos consensos y muchos acuerdos, y creo que tengo esas condiciones.

-Hasta el momento, el único candidato oficializado para presidir la CPC es Richard von Appen. ¿Por qué cree que habría que votar por usted y no por von Appen?

-Creo que Richard von Appen es una muy buena persona, un muy buen empresario, ha sido dirigente gremial y tiene muchas condiciones para presidir la CPC. Esta es una conferencia de mucho fair play, pero considero que, para el momento que vive el país, mi trayectoria y mi estilo abierto desde el punto de vista político, junto con mi historia de lograr acuerdos para alcanzar resultados concretos, son condiciones muy importantes. Yo creo que Richard es un muy buen candidato, pero a mí me motiva mucho llegar a presidir la CPC por el aporte que puedo hacer desde el punto de vista empresarial y político.

-¿Cómo evalúa la gestión de Susana Jiménez al frente de la CPC?

-Desde que asumí la presidencia de la SNA me ha tocado trabajar junto a Ricardo Mewes y Susana Jiménez, y en ambos he visto un excelente liderazgo y un profundo compromiso con el mundo empresarial y con Chile. Han realizado un gran trabajo al frente de la CPC y, en lo personal, he aprendido mucho de ellos. Creo que es muy importante dar continuidad a ese trabajo, recoger lo avanzado y seguir construyendo sobre esa base, porque Chile necesita hoy más que nunca un mundo empresarial unido, con capacidad de diálogo y dispuesto a contribuir a que el país vuelva a crecer y recuperar su rumbo.

-De ganar esta elección, ¿qué busca impulsar como presidente de la CPC?

-El mejor momento de Chile, cuando Chile crece entre 1990 y 2013, cuando controla la inflación, baja la pobreza, incorpora a la educación superior a 1.200.000 estudiantes, cuando hace que la clase media emergente crezca y supere la pobreza y mejora la calidad de vida de los chilenos, lo logramos justamente alcanzando grandes acuerdos. La alianza público-privada permitió que se encontraran el mundo privado, el mundo político y la academia, y eso tuvo resultados muy concretos. Y Chile despegó. Lo que me gustaría, como presidente de la CPC, es ayudar a que Chile despegue nuevamente.

-Más allá de las elecciones en la CPC, ¿cree que es necesaria la reforma al sistema político?

-Para lograr grandes acuerdos, necesitamos partidos políticos más grandes, más fuertes y menos partidos políticos. Hoy en día es muy difícil llegar a acuerdos con la atomización que existe, por lo tanto, la reforma al sistema político es muy importante para el futuro económico de Chile. En el pasado, la experiencia nos dice que en los años 90 había grandes bloques políticos que conversaban, negociaban y llegaban a acuerdos. Pero hoy, ¿con quién uno conversa cuando hay más de 20 partidos políticos? Es muy complejo y, además, es poco representativo, entonces, creo que la reforma al sistema político es fundamental para que Chile vuelva a esta política de los consensos.a

-¿Cómo considera que ha sido el desempeño del Gobierno en materia económica hasta el momento?

-Yo confío mucho en el ministro Jorge Quiroz y en el ministro Daniel Mas. Me tocó reunirme con el ministro Quiroz hace muy poco tiempo en su oficina, y lo veo con mucha determinación y seguridad en sus proyectos de ley y en su plan de acción. Tanto la reforma del mercado de capitales como la Ley de Reconstrucción, y también veo al ministro Mas muy ejecutivo.

Lo que estaba faltando, porque estos proyectos de ley van a tomar tiempo en tener un impacto en la economía, eran medidas de corto plazo. Y estas se tomaron ahora, con el subsidio al empleo, el plan de activación de construcción de viviendas sociales, el Fogaes y el aumento de la inversión pública en infraestructura física, hídrica y vial. Considero que van en muy buena dirección, y yo creo que en el segundo tiempo de este gobierno se van a empezar a ver los efectos de estas medidas.

-¿Y qué le ha parecido lo que ha hecho el Ejecutivo en términos de reducir la permisología?

-Todo lo que he nombrado se queda corto en permisología. Terminar con esta maraña de permisos es fundamental, es lo que nos tiene a los empresarios con la mano atada. En permisología se han dado pasos, pero tienen que ser mucho más agresivos, tenemos que ser mucho más ágiles. Ahora, esto no tiene que ver con bajar los estándares medioambientales.

Los empresarios estamos convencidos de que todo lo que hagamos tiene que ser sustentable desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Pero la permisología y esa burocracia han hecho que muchos proyectos mineros no puedan estar aprovechando la bonanza de precios. Ahí necesitamos una megareforma, específicamente de permisos sectoriales y medioambientales.

-¿Qué señales está viendo para la inversión y el crecimiento de Chile hacia 2027?

-Chile tuvo 11 años en que la inversión crecía anualmente un 8,5%; después tuvimos 11 años en que la inversión creció apenas 1,7% anual. O sea, pasamos de un 8,5% a un 1,7%. Y las expectativas para 2027 son que la inversión aumente un 8,7%. Además, durante este primer semestre se han aprobado inversiones por US$44 mil millones. Entonces, cuando hay certeza jurídica, hay inversión. Y cuando hay inversión, hay crecimiento económico. Creo que este indicador que estamos viendo es una muy buena señal.

Si a eso hacemos una simplificación tributaria y de los permisos sectoriales y ambientales, nos desburocratizamos, aumentamos las exportaciones, se genera inversión pública y se recupera la construcción de viviendas, etcétera, yo tengo esperanza de que en 2027 Chile pueda volver a crecer al 3%.

Fuente: Ex Ante

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