La iniciativa, impulsada por el Pacto Verde Europeo, evalúa la rentabilidad de prácticas agrícolas que aumentan el carbono orgánico en el suelo, como el uso de cubiertas vegetales en los olivares andaluces. El objetivo es que los agricultores adopten prácticas sostenibles que, además de reducir las emisiones, generen beneficios económicos.
Un análisis reciente demostró que, si bien el costo de estas prácticas puede superar el precio actual del carbono, su verdadera rentabilidad radica en los «cobeneficios» que generan. Al considerar el valor económico de la reducción de la erosión del suelo, la mejora de la biodiversidad y la eficiencia hídrica, el modelo resulta ser una inversión rentable tanto para las administraciones como para la sociedad en su conjunto.
Este modelo también representa una oportunidad para el sector agrícola chileno. Si bien se necesitan ajustes en los precios del carbono y el desarrollo de instrumentos de mercado, la experiencia europea demuestra que la captura de carbono no solo es un imperativo ambiental, sino también un pilar para la sostenibilidad económica del campo en el futuro.


































