La concesionaria chilena Salfa anunció la llegada de dos marcas internacionales a su portafolio de maquinaria agrícola: la brasileña Civemasa, especializada en rastras para preparación de suelos, y la danesa Bogballe, dedicada al desarrollo de fertilizadores de alta precisión. La llegada de ambas compañías busca fortalecer aún más la presencia de Salfa Agrícola en distintos segmentos del ciclo productivo, desde la preparación del suelo hasta la aplicación de fertilizantes, consolidando una estrategia orientada a ofrecer soluciones integrales para el campo.

En el caso de Civemasa, firma brasileña perteneciente al grupo Tatú Marchesán, la incorporación responde a una demanda histórica de los agricultores por equipos robustos y adaptados a las condiciones del suelo chileno. Las rastras, ampliamente utilizadas en la zona central del país, cumplen un rol clave en la preparación del terreno antes de la siembra. “En Chile cerca del 70% de las rastras provienen de Brasil, porque su diseño se adapta muy bien a las condiciones de nuestros suelos. Incorporar Civemasa nos permite ampliar la oferta para nuestros clientes y fortalecer nuestra presencia en un implemento esencial para la agricultura”, comenta Rodrigo Araya, gerente de Negocio Agrícola de Salfa.

El foco comercial de estos equipos está principalmente en la zona centro-sur del país, en ciudades como Rancagua, Curicó, Talca y Linares, donde predominan cultivos como maíz, papas, hortalizas y trigo. Desde Salfa proyectan alcanzar entre un 20% y 30% de participación en este segmento.

A esta entrada se suma la representación en Chile de Bogballe, fabricante danés con más de 90 años de trayectoria a nivel mundial y especializado exclusivamente en esparcidores de fertilizantes. Los equipos ya se encuentran disponibles en el país y estarán enfocados en el sur, desde La Araucanía hasta Puerto Varas. El ingreso de la marca europea refuerza la apuesta de Salfa por la agricultura de precisión, una tendencia que gana terreno en zonas con alta adopción tecnológica y sistemas productivos intensivos, como los ligados a granos, papas, praderas para lechería y producción de carne. “Bogballe es una marca que está en la primera línea mundial en fertilización. Destaca por su precisión en la dosificación, la uniformidad en la distribución y su integración con sistemas digitales de gestión agrícola”, explica Araya.

Los equipos permiten controlar con exactitud la cantidad de fertilizante aplicada por hectárea, optimizando el uso de insumos y mejorando la eficiencia productiva. Además, incorporan tecnología ISOBUS y sistemas de pesaje integrados que ajustan automáticamente la dosificación durante la operación. Según explica el ejecutivo, este tipo de soluciones permite recopilar información de cada operación agrícola, facilitando el análisis de datos y la toma de decisiones en temporadas futuras: “Hoy los agricultores busca eficiencia, respaldo técnico y equipos que le permitan optimizar el uso de insumos. Con estas dos incorporaciones estamos ampliando nuestra capacidad de acompañar al productor en distintas etapas del proceso productivo, desde la preparación del suelo hasta la nutrición de los cultivos”.

El ejecutivo puntualiza: “La estrategia también contempla fortalecer la red de soporte técnico y disponibilidad de repuestos, un factor que, según indican en la concesionaria nacional, resulta determinante para esta industria al momento de invertir en maquinaria”.

 

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Equipo Prensa
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