La cooperativa láctea SanCor Cooperativas Unidas Limitada fue declarada en quiebra con continuidad de la explotación, en un proceso que expone el fuerte deterioro económico y financiero acumulado en los últimos años. La decisión judicial se produjo luego de que la propia empresa reconociera su imposibilidad de cumplir con sus obligaciones y de presentar una propuesta a sus acreedores.

El recorrido hacia este desenlace inició hace muchos años, pero fue en febrero de 2025 cuando la firma se presentó en concurso preventivo con el objetivo de reestructurar su pasivo. Sin embargo, durante ese año la situación se agravó: la compañía dejó de pagar salarios —acumulando más de cinco meses de deuda—, incumplió compromisos con proveedores, organismos fiscales y obras sociales, y dejó de brindar información adecuada al juzgado, lo que derivó en la designación de una coadministradora judicial.

En marzo de 2026 se verificó la magnitud del pasivo. La deuda total reconocida asciende a más de US$ 86 millones, con fuerte peso de fondos de inversión y a cifras millonarias en pesos, incluyendo $12.788 millones en salarios adeudados, $13.313 millones en deudas comerciales, $6.349 millones en compromisos impositivos y previsionales, y $3.380 millones en aportes a obras sociales y sindicatos. A esto se suma un ritmo de crecimiento del pasivo estimado en unos $3.000 millones mensuales.

Finalmente, en abril de 2026, el Consejo de Administración admitió formalmente que no estaba en condiciones de afrontar las deudas ni de sostener el proceso concursal, por lo que solicitó su propia quiebra, que fue aceptada por la Justicia.

Sin rescate y con continuidad operativa

El fallo descarta la posibilidad de un salvataje por parte de terceros, mecanismo previsto en la ley concursal, debido a dos factores centrales: la forma jurídica cooperativa, que impide la transferencia de cuotas sociales a inversores externos, y la falta de una estructura económica viable, con una actividad industrial muy reducida y sin procesamiento significativo de leche propia.

No obstante, la quiebra no implica el cierre inmediato. El juez dispuso la continuidad transitoria de las operaciones en aquellas plantas que aún se encuentran activas, en su mayoría bajo contratos de fazón, es decir, procesando materia prima de terceros. El objetivo es doble: preservar los 914 puestos de trabajo vigentes y sostener el valor de la empresa de cara a un proceso de venta.

En esta nueva etapa, los síndicos tomarán control de los activos, que serán conservados para su posterior licitación. Se prevé la convocatoria a interesados para la compra de las plantas (en conjunto o por separado), mientras que los acreedores tendrán plazo hasta el 29 de mayo de 2026 para verificar sus créditos. En este esquema, los trabajadores cuentan con prioridad de cobro por los salarios adeudados.

El valor de la marca

En el mensaje final incluido en el fallo, el órgano judicial pone el foco en el valor que aún conserva la marca SanCor y en el rol central de sus trabajadores. “El sustento de la marca es ciertamente humano: son los trabajadores, comprometidos hasta postergar lo necesario para sus familias, los que han permanecido trabajando con el compromiso e ingenio necesarios en medio de esta crisis”, señala el documento.

Con este escenario, el proceso de quiebra abre una nueva etapa en la que se buscará maximizar el recupero para los acreedores, mientras el futuro de una de las marcas más emblemáticas de la lechería argentina queda sujeto al interés de potenciales inversores.

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Equipo Prensa
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