Por definición, un paradigma es un modelo, patrón o conjunto de conceptos, creencias y valores compartidos que una comunidad adopta para interpretar y comprender la realidad
Durante décadas se ha sostenido que los fertilizantes son la solución para alimentar a una población creciente. Sin embargo, los fertilizantes minerales no nutren el suelo ; aportan minerales directamente a las plantas, mientras que la fertilidad del suelo depende principalmente de su materia orgánica, biodiversidad microbiana, estructura física y funcionamiento biológico.
El uso intensivo y continuado de fertilizantes altamente solubles, especialmente cuando no se acompaña de prácticas de conservación y regeneración del suelo, puede contribuir a la pérdida de materia orgánica, la disminución de la biodiversidad microbiana, la acidificación o salinización de algunos sistemas agrícolas, una mayor dependencia de insumos externos y a una reducción de la densidad nutricional y funcional de los alimentos.
La verdadera base de una producción agrícola sostenible no radica en la aplicación creciente de fertilizantes, sino en la recuperación de la biología del suelo. Un suelo vivo recicla nutrientes, almacena carbono, mejora la infiltración y retención de agua, favorece la salud de las plantas, incrementa la eficiencia en el uso de los nutrientes y fortalece la resiliencia de los cultivos frente al estrés biótico y abiótico.
La crisis agroalimentaria es, en gran medida, el resultado de un modelo agrícola que ha priorizado el rendimiento por hectárea y el volumen de producción por encima de la calidad nutricional de los alimentos y de la regeneración de los procesos biológicos que sostienen la fertilidad del suelo. Cuando el suelo pierde su vida, pierde también su capacidad de producir alimentos sanos, resilientes y sostenibles.
El desafío del siglo XXI no consiste únicamente en producir más alimentos, sino en producir alimentos con mayor densidad nutricional, restaurando la funcionalidad biológica del suelo. No se trata de alimentar únicamente a las plantas; se trata de regenerar el suelo que hace posible toda la producción de alimentos. Sin un suelo vivo, no existe una agricultura verdaderamente sostenible.
«La verdadera crisis no es la de los fertilizantes, sino la de un modelo productivo que ha reducido progresivamente la funcionalidad biológica del suelo. Los fertilizantes compensan temporalmente esa pérdida de funcionalidad, pero no la corrigen. Cuando un suelo necesita cada vez más insumos para producir lo mismo, el problema no es únicamente la eficiencia del fertilizante; es la disminución de la eficiencia del ecosistema agrícola.»

































