- Chilehuevos advirtió que la prevención sanitaria y el bienestar animal son fundamentales para asegurar la disponibilidad de una de las principales fuentes de proteína consumidas en Chile.
- Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, en abril de este año la producción de huevos para consumo en Chile experimentó un aumento interanual del 1,8%. El sector productor de huevos representa aproximadamente entre el 2% y el 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario de Chile.
Santiago, 2026.– La salud avícola es uno de los principales pilares para una producción de huevos estable y segura. La prevención de enfermedades no solo protege a las aves, sino que también permite resguardar la continuidad productiva y el acceso de las familias a uno de los alimentos más presentes en su dieta cotidiana como lo es el huevo.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en abril de este año la producción de huevos para consumo en Chile pasó de 348.241.105 a 354.500.903 unidades (aumento de un 1,8% interanual).
El sector productor de huevos representa aproximadamente entre el 2% y el 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario de Chile. Este rubro ha cobrado gran relevancia dentro de la industria pecuaria nacional, impulsado por una demanda interna sostenida y un alto consumo per cápita
“El huevo es un alimento transversal, accesible y de alto valor nutricional. Por eso, la salud de las aves no es solamente una preocupación de los productores, sino una condición necesaria para mantener el abastecimiento y evitar impactos sobre los consumidores”, señaló Patricio Kurte, gerente general del gremio Chilehuevos.
Uno de los principales riesgos sanitarios para la industria es la influenza aviar altamente patógena. Los focos detectados en planteles comerciales durante 2023 y 2026 afectaron, en el caso del sector productor de huevos, a cerca del 5% de las gallinas ponedoras del país.
La emergencia de 2023 permitió reforzar las medidas de prevención, vigilancia y bioseguridad, además de mejorar la coordinación entre productores y autoridades.
“La experiencia acumulada permitió elevar los estándares de prevención. Una detección temprana y una respuesta coordinada pueden evitar que un foco sanitario se transforme en un problema mayor para la producción y el abastecimiento”, explicó Kurte.
La protección sanitaria comienza desde las primeras etapas de vida. Los pollos reciben anticuerpos de la madre a través de la yema del huevo, pero esta inmunidad es temporal, por lo que debe complementarse con estrategias de vacunación.
Octavio Eckhardt, líder de Animal Health de Boehringer Ingelheim Chile complementó que “cuando mejoramos el bienestar y la salud de las aves, también fortalecemos su respuesta frente a enfermedades y favorecemos mejores indicadores productivos. En ese contexto, la vacunación es una herramienta esencial, ya que permite anticiparse a los riesgos sanitarios y a disminuir la necesidad de tratamientos de emergencia. Además, el desarrollo de nuevas tecnologías y métodos de aplicación ha permitido avanzar hacia procesos más precisos, eficientes y adaptados a las distintas etapas de vida de las aves e incluso, cuidando la salud de laspersonas”.
La vacunación puede realizarse antes del nacimiento, mediante aplicación in ovo, durante el primer día de vida o a través de inyecciones, aspersión, agua de consumo, gotas oculares y aerosoles nasales, dependiendo del tipo de enfermedad y de las características del plantel.
“Detrás de cada huevo que llega a la mesa existe un trabajo permanente en prevención, bienestar animal y calidad. Resguardar estos estándares es fundamental para mantener una producción nacional sólida y asegurar el acceso a una proteína nutritiva”, concluyó Kurte.



































