El XXXIII Congreso de la Sociedad Chilena de Fitopatología y las X Jornadas de Postcosecha se realizarán conjuntamente del 3 al 5 de noviembre de 2026 en la Universidad de Talca. Bajo el concepto de integrar la fitopatología y la postcosecha en torno a la calidad, el encuentro busca generar un espacio de convergencia entre disciplinas fundamentales para una producción hortofrutícola competitiva y sostenible. La convocatoria para presentar trabajos científicos, tanto en modalidad oral como póster, permanecerá abierta hasta el 14 de septiembre.
Chile ha construido durante décadas una agricultura fuertemente vinculada a los mercados internacionales. Frutas y hortalizas producidas en nuestro territorio deben recorrer miles de kilómetros antes de llegar a sus consumidores, enfrentando períodos prolongados de almacenamiento, transporte y comercialización. Bajo estas condiciones, producir un producto de calidad en el campo constituye solo una parte del desafío: esa calidad debe mantenerse hasta su destino.
Esta realidad obliga a observar la producción hortofrutícola como un continuo. La condición sanitaria de una planta, las enfermedades que afectan al cultivo, las estrategias utilizadas para su manejo y las condiciones ambientales durante su desarrollo pueden repercutir posteriormente en la calidad y condición de los productos cosechados. De la misma forma, el manejo de la fruta después de la cosecha resulta determinante para conservar aquello que comenzó a construirse meses antes en el campo.
Es precisamente en esta intersección donde la fitopatología y la postcosecha encuentran numerosos puntos de convergencia.
Con esta mirada, entre el 3 y el 5 de noviembre de 2026, la ciudad de Talca recibirá conjuntamente el XXXIII Congreso de la Sociedad Chilena de Fitopatología (SOCHIFIT) y las X Jornadas de Postcosecha, dos encuentros científicos de amplia trayectoria que este año compartirán espacios de discusión e intercambio en el Espacio Bicentenario del Campus Lircay de la Universidad de Talca.
El eje que articula esta convergencia puede resumirse en una idea fundamental: integrar la fitopatología y la postcosecha en torno a la calidad.
La calidad comienza antes de la cosecha
Cuando hablamos de calidad hortofrutícola tendemos, en ocasiones, a asociarla principalmente con características visibles o medibles al final del proceso: apariencia, firmeza, color, sabor, condición, ausencia de defectos o capacidad de almacenamiento. Sin embargo, muchas de esas características son el resultado de una historia productiva que comenzó bastante antes.
Desde la fitopatología sabemos que numerosos problemas que se manifiestan durante la postcosecha tienen antecedentes en el campo. Algunas infecciones pueden establecerse durante etapas tempranas del desarrollo del cultivo y permanecer sin una expresión evidente hasta que determinadas condiciones ambientales, fisiológicas o de almacenamiento favorecen su manifestación.
Esto implica que la frontera entre precosecha y postcosecha es, desde el punto de vista biológico, mucho menos rígida de lo que podría parecer.
La prevención, el diagnóstico oportuno, la epidemiología, el manejo integrado de enfermedades y la comprensión de la interacción entre patógeno, hospedero y ambiente forman parte de una cadena cuyo resultado final también puede expresarse en la calidad del producto que llega al consumidor.
A su vez, la postcosecha incorpora desafíos propios y altamente especializados: conservación, fisiología, manejo de temperatura y humedad, tecnologías de almacenamiento, embalaje, transporte, logística y estrategias destinadas a prolongar la vida útil y mantener la condición de frutas y hortalizas.
Por ello, reunir ambas disciplinas constituye una oportunidad para observar un mismo problema desde distintos puntos de la cadena.
El desafío particular de un país exportador
Esta integración adquiere especial relevancia en Chile. Si bien nuestra ubicación geográfica ofrece reconocidas ventajas fitosanitarias, también impone el desafío de llegar con frutas y hortalizas en óptimas condiciones a mercados ubicados a grandes distancias.
En este contexto, la calidad debe entenderse como una propiedad que se construye en el campo, se protege durante la cosecha y se conserva a lo largo de la postcosecha hasta alcanzar el mercado de destino. Problemas sanitarios latentes o condiciones inadecuadas de almacenamiento y transporte pueden comprometer rápidamente el esfuerzo realizado durante toda la producción.
Por ello, fitopatología y postcosecha comparten un objetivo fundamental: maximizar el aprovechamiento de la producción y asegurar alimentos de alta calidad de manera eficiente y sostenible.
En un país agroexportador como Chile, hablar de calidad es también hablar de competitividad y sostenibilidad.
Talca como punto de encuentro
La realización conjunta de estos eventos tampoco es casual.
La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca posee una trayectoria reconocida nacional e internacionalmente tanto en fitopatología como en postcosecha. La existencia de capacidades consolidadas en ambas áreas permitió plantear una instancia que favorece el diálogo entre comunidades científicas que, aun abordando distintas etapas de los sistemas productivos, enfrentan desafíos estrechamente relacionados.
Como han señalado los organizadores Mauricio Lolas y Claudia Moggia, una de las principales razones para reunir ambos encuentros es precisamente la estrecha relación entre estas disciplinas, particularmente frente a las exigencias que supone la exportación de frutas y hortalizas hacia mercados distantes.
De esta forma, el XXXIII Congreso SOCHIFIT y las X Jornadas de Postcosecha tendrán sus respectivos espacios científicos, pero compartirán instancias destinadas a favorecer el encuentro y la interacción entre investigadores, profesionales y estudiantes.
Esta convergencia representa una oportunidad particularmente interesante. Los grandes desafíos que enfrenta actualmente la agricultura difícilmente pueden ser abordados desde una única especialidad. Sanidad vegetal, fisiología, genética, manejo agronómico, postcosecha, logística, calidad y comercialización forman parte de sistemas cada vez más interdependientes.
La ciencia agrícola necesita, por tanto, generar más espacios donde esas miradas puedan encontrarse.
14 de septiembre: una fecha clave para presentar investigaciones
Un Congreso científico se construye a partir de los trabajos, experiencias y preguntas que movilizan a su comunidad. Por ello, el 14 de septiembre de 2026 vence el plazo para el envío de resúmenes al XXXIII Congreso de la Sociedad Chilena de Fitopatología y a las X Jornadas de Postcosecha, tanto para presentaciones orales como en formato póster.
La invitación está dirigida a investigadores, académicos, profesionales y estudiantes, con especial énfasis en generar un espacio donde nuevas generaciones puedan presentar sus avances, intercambiar experiencias y establecer colaboraciones. Asimismo, buscamos fortalecer el vínculo entre academia, industria, organismos públicos, laboratorios y sector productivo, entendiendo que los congresos alcanzan su mayor valor cuando el conocimiento científico dialoga con los desafíos que enfrenta nuestra agricultura.
“Nos encontraremos en Talca para compartir ciencia, experiencias y nuevas ideas, teniendo siempre presente que la calidad se construye a lo largo de toda la cadena.”
Nicolás Quiroga Barrera
Presidente
Sociedad Chilena de Fitopatología (SOCHIFIT)
Información, inscripciones y envío de trabajos:
XXXIII Congreso SOCHIFIT y X Jornadas de Postcosecha 2026





































