- Como institución integrante de la Alianza BiCI, Centro Ceres participó en la 1era Conferencia Anual de esta red en la Universidad de los Andes. Bajo el lema “Ciencia que escucha, diálogo que transforma”, la jornada reunió a las instituciones miembro para compartir experiencias y reflexionar sobre cómo la vinculación con actores del entorno puede fortalecer la trayectoria de la investigación hacia un mayor impacto en la sociedad.
La participación de Ceres en la Alianza BiCI permite aportar su experiencia en investigación aplicada y vinculación territorial, además de incorporar nuevas herramientas para fortalecer el impacto de sus proyectos. Para María Isabel González, coordinadora del proyecto BiCI en la Universidad de los Andes, los centros regionales tienen un valor especial, ya que “la vinculación y el impacto territorial están en el corazón de su misión”, afirmó. En sus palabras, la profesional destaca que instituciones como Ceres construyen relaciones con el entorno que van más allá de las vías tradicionales, muchas veces, asociadas a la transferencia tecnológica.
Durante la conferencia, el centro regional presentó dos experiencias que reflejan esa trayectoria. Camila González, investigadora asistente e ingeniera agrónoma en Ceres, expuso el trabajo desarrollado para el manejo sustentable de Bagrada hilaris, o chinche pintada, mediante Unidades de Biodiversidad Funcional tipo push-pull. La iniciativa ha involucrado a agricultores de la Agricultura Familiar Campesina y a equipos de INDAP, PRODESAL y SAG, articulando investigación, validación en terreno y construcción conjunta de soluciones.
“Presentar esta iniciativa en la Conferencia BiCI fue muy valioso porque permite visibilizar un modelo de trabajo donde la investigación científica que realizamos no es un proceso aislado, sino que se co-construye en el territorio con actores relevantes”, señaló González. La profesional destacó que este trabajo ha permitido fortalecer capacidades para monitorear insectos, reduciendo la dependencia de insumos químicos y favoreciendo sistemas más resilientes.
Por otro lado, Gonzalo Ávila, también investigador asistente e ingeniero ambiental del centro, presentó el “Método de determinación de condición biológica de suelo in situ e in visu”, experiencia que reúne cerca de diez años de desarrollo y aplicación. Esta metodología facilita la observación y evaluación del suelo directamente en terreno, complementando los análisis de laboratorio y acercando estas herramientas a agricultores, asesores, estudiantes y funcionarios públicos.
“Presentar esta experiencia significó realizar un ejercicio de síntesis y reflexión que ha permitido generar espacios de conversación en torno al suelo y reflexionar sobre estrategias necesarias para avanzar en su restauración”, explicó Ávila. Entre sus principales impactos, destacó la incorporación progresiva de una mirada que permite entenderlo no solo como soporte para la producción, sino como un sistema vivo, complejo y dinámico. Además de ser integrado por instituciones públicas y privadas para robustecer sus evaluaciones en terreno.
Para Marta Albornoz, directora alterna de Centro Ceres, la conferencia dejó como principal aprendizaje la necesidad de avanzar desde la transferencia de resultados hacia procesos de co-creación con el entorno. “Toda investigación debe estar comprometida con la sociedad. De esta forma se logra la producción de conocimiento con impacto social, ambiental y económico real en los territorios”, sostuvo. A su juicio, el desafío para Ceres es profundizar herramientas como el mapeo de actores, el co-diseño y la planificación de rutas de impacto desde la formulación de los proyectos.
Desde esa perspectiva, la también coordinadora científica de Centro Ceres destacó el valor del trabajo en red y evaluó positivamente la jornada. Un encuentro que reforzó, además, la idea de que una investigación pertinente requiere escuchar, dialogar y construir conocimiento junto a quienes enfrentan directamente los desafíos que busca abordar.





































