Que cada vez más mujeres estén llegando a los mercados internacionales es una buena noticia. Según la VII Radiografía de la Mujer Exportadora, de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), en 2024 las empresas exportadoras lideradas por mujeres superaron por primera vez las 2.500 compañías y alcanzaron el 30% del total de compañías exportadoras del país.

Ese mismo estudio también reveló otro dato que también debemos prestarle atención: el 54% de estas empresas exporta a un solo destino y el 47% comercializa un único producto o servicio. Además, una de cada tres compañías realiza apenas una exportación durante el año. Datos, que no dejan de llamar la atención, pensando en hacer negocios sostenibles en el tiempo, sobre todo si hay mujeres emprendedoras que están pensando en dar el paso de llevar sus productos y servicios fuera de las fronteras.

El verdadero desafío está en que más emprendedoras puedan volver a hacer sus envíos, llegar a nuevos mercados y transformar una primera venta internacional en una operación sostenible.

Desde mi posición como mujer y empresaria logística, me gustaría contribuir con mi historia, sin ánimos de ser autorreferente: Hace diez años crucé la cordillera en la otra dirección. Tenía 24 años cuando dejé Mendoza para instalarme en Santiago y fundar Asunción Logistic. Siendo muy joven opté por ingresar a una industria históricamente masculina, lo que me llevó a aprender que en el comercio exterior una buena idea o un buen producto no son suficientes. Para crecer también hay que entender cómo llevar ese producto hasta otro mercado de manera competitiva y eso comienza mucho antes de que un camión llegue a la frontera.

Pero, ¿dónde empezar? Muchas veces miramos los mercados más grandes o atractivos, y no consideramos aspectos como frecuencia de transporte, conectividad, pasos fronterizos, tiempos de tránsito y posibilidades de consolidar la carga. Esos puntos deberían entrar en la ecuación. La primera exportación no tiene que ser la más perfecta; tiene que ser aquella que permita aprender, corregir y volver a exportar.

También es indispensable conocer los costos y responsabilidades que estamos asumiendo. Por ejemplo, entender un Incoterm no puede ser un detalle administrativo que revisamos después de cerrar el negocio. Saber quién paga el transporte, quién asume determinados riesgos y hasta dónde llega nuestra responsabilidad puede marcar la diferencia entre una operación rentable y una venta cuyo margen desaparece en el camino.

Lo mismo ocurre al elegir un operador logístico. Buscar exclusivamente el flete más barato puede terminar con un costo más elevado. En el transporte internacional existen cierres de pasos fronterizos, temporadas de menor previsibilidad, restricciones para determinadas cargas y documentos que deben coordinarse entre distintos actores y países. Por eso, el verdadero valor de un operador aparece cuando nos advierte de un problema antes de que ocurra y nos ayuda a construir alternativas.

Hay además una barrera que muchas emprendedoras se imponen innecesariamente: pensar que necesitan grandes volúmenes para comenzar. No es así. La carga consolidada permite compartir espacio dentro de un mismo camión y comenzar con cantidades más acotadas. Esto abre una oportunidad valiosa para las pymes: probar un mercado, evaluar la recepción de sus productos y crecer progresivamente sin esperar a llenar un camión completo.

Finalmente, hay una regla que después de años moviendo carga por Sudamérica sigo considerando relevante: la frontera debe prepararse antes de llegar a ella. Documentación, permisos, clasificación arancelaria, composición, origen, peso y embalaje de la mercadería deben estar claros antes del despacho. Resolver una duda cuando la carga todavía está en bodega casi siempre será más sencillo y barato que hacerlo con un camión detenido en frontera.

Hoy, Asunción Logistic opera en ocho países de Sudamérica y nuestra experiencia me ha permitido comprobar que internacionalizar una empresa no ocurre de un día para otro. Se construye operación tras operación.

Por eso, si queremos que más mujeres participen del comercio exterior, tenemos que avanzar hacia algo más complejo: que aquellas que ya cruzaron una frontera tengan las herramientas, el conocimiento y las redes necesarias para cruzarla una segunda, una tercera y muchas veces más.

Jorgelina Galdeano, CEO y fundadora de Asunción Logistic.

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