Brasil busca convertir la sostenibilidad de su cacao en una ventaja comercial concreta frente a las nuevas exigencias de la Unión Europea. Durante la ExpoCacau 2026, realizada entre el 25 y el 27 de agosto en Bahia, la Asociación Brasileña de la Industria de Chocolates, Maní y Golosinas (Abicab) aseguró que el 96% del área actual destinada al cacao en el país está apta para producir con destino al mercado europeo. El dato cobra relevancia porque la demanda internacional exige cada vez más trazabilidad y comprobación del origen de las materias primas, dos factores que podrían ampliar la competitividad brasileña.
La evaluación fue realizada por Jaime Recena, presidente ejecutivo de Abicab, quien destacó que el país cuenta con condiciones favorables para responder a los criterios de sostenibilidad y seguimiento de origen que están ganando peso en el comercio internacional. Según el directivo, esa capacidad puede posicionar a Brasil de manera estratégica frente a otros proveedores y abrir espacio para una mayor participación del cacao nacional dentro del mercado europeo.
La trazabilidad se convierte en una ventaja para vender más cacao
Uno de los principales atributos de la producción brasileña es la posibilidad de demostrar el origen de los granos y acompañar su recorrido dentro de la cadena. La trazabilidad se volvió un elemento comercial decisivo para ingresar a mercados que exigen garantías sobre sostenibilidad, uso de la tierra y procedencia de la materia prima. Para Abicab, este cambio en las reglas de acceso puede jugar a favor de Brasil, especialmente en regiones donde la expansión del cultivo se desarrolla bajo criterios de recuperación ambiental.
El caso de Pará aparece como uno de los ejemplos destacados por el sector. Allí, el 80% del área plantada con cacao se encuentra en superficies que habían sido deforestadas hasta 1998, lo que permite asociar parte del crecimiento de la actividad con la recuperación de zonas degradadas. De acuerdo con la información presentada durante ExpoCacau, la implantación del cultivo en esas áreas contribuye a mejorar la estructura del suelo, elevar el contenido de materia orgánica y favorecer el secuestro de carbono.
Ese perfil productivo adquiere una nueva dimensión comercial porque los compradores internacionales ya no evalúan únicamente calidad y precio. La capacidad de demostrar cómo y dónde fue producido el cacao puede influir directamente en el acceso a determinados destinos. Para Abicab, la combinación entre producción, conservación ambiental y generación de ingresos rurales puede convertirse en un diferencial competitivo para Brasil, en particular frente a mercados con estándares regulatorios más exigentes.
Las exportaciones muestran el peso económico de la cadena brasileña
El potencial de expansión se apoya además en una cadena exportadora que ya moviliza cifras significativas. Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil (MDIC), en 2025 el país exportó 90.300 toneladas de productos vinculados a la cadena del cacao, por un valor total de US$ 804,9 millones. El resultado refleja el peso económico que la actividad ya tiene dentro del comercio exterior y la oportunidad de capturar mayor valor si logra consolidar su acceso a mercados premium.
La discusión sobre competitividad, sostenibilidad y bioeconomía formó parte de la agenda técnica de ExpoCacau 2026, donde distintos actores analizaron el futuro de la producción brasileña. La mirada del sector apunta a que las exigencias europeas no representen únicamente una barrera comercial, sino también una oportunidad para diferenciar el cacao brasileño mediante sistemas de producción verificables y con mayor capacidad de demostrar su origen.
Para Brasil, el desafío será transformar ese elevado nivel de aptitud productiva en negocios concretos. Tener el 96% del área de cacao en condiciones de abastecer a la Unión Europea amplía las posibilidades de inserción internacional, pero el resultado dependerá de mantener sistemas de trazabilidad, documentación y cumplimiento de los requisitos exigidos por los compradores. Con una cadena que ya supera los US$ 800 millones anuales en exportaciones, el mercado europeo aparece como una de las principales oportunidades para agregar valor a la producción nacional.
Fuente: Agrolatam





































