Durante más de un siglo, el castaño americano (Castanea dentata) ha enfrentado una de las mayores amenazas para una especie forestal: el tizón del castaño. Esta enfermedad, causada por el hongo Cryphonectria parasitica, prácticamente eliminó a este árbol de los bosques del este de Estados Unidos. Hoy, el desarrollo de castaños transgénicos resistentes al hongo ofrece una alternativa para contribuir a su conservación y recuperación en su rango natural.
Antes de la llegada del tizón, el castaño americano era una de las especies más abundantes y relevantes de los bosques del este de Estados Unidos. Su madera era ampliamente utilizada y sus frutos constituían una fuente de alimento para diversas especies. Sin embargo, durante el siglo XX, la propagación del hongo provocó la muerte de millones de árboles. La enfermedad daña la corteza y los tejidos del árbol, interrumpiendo el flujo de agua y nutrientes hasta provocar su muerte. Como consecuencia, el castaño americano pasó de ser una especie dominante a encontrarse prácticamente desaparecido de gran parte de sus bosques originales, quedando en situación de alto riesgo para su conservación.
Frente a esta amenaza, durante las últimas décadas se han desarrollado distintas estrategias para recuperar al castaño americano, entre ellas el mejoramiento convencional y herramientas biotecnológicas. A través del desarrollo de árboles transgénicos se dio origen al castaño Darling 54, un árbol modificado genéticamente para aumentar su tolerancia al tizón. El árbol incorpora un gen proveniente del trigo que permite producir la enzima oxalato oxidasa, capaz de degradar el ácido oxálico producido por el hongo durante la infección y que contribuye al daño de los tejidos del castaño.
El pasado 27 de agosto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), a través de su Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS), determinó que Darling 54 no presenta un riesgo de plaga vegetal distinto del castaño americano convencional, superando la primera de varias etapas regulatorias previas a una eventual utilización a gran escala.
Para ChileBio, el caso muestra cómo las herramientas que hoy ofrece la biotecnología pueden incorporarse a las estrategias de conservación cuando las amenazas naturales vuelven insuficientes las alternativas tradicionales.
“Gracias a la biotecnología y al castaño americano transgénico desarrollado por una universidad, podremos conservar este árbol, que tiene un valor cultural muy importante en EE.UU.”, señala el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio.
La recuperación del castaño americano no depende de una sola herramienta. El desarrollo de individuos con mayor tolerancia al tizón puede complementar otras estrategias de conservación, como el mejoramiento genético, los cruzamientos, la conservación de diversidad genética y la restauración progresiva de poblaciones dentro de su rango histórico. El objetivo es que estas herramientas puedan contribuir, de manera conjunta, a que la especie vuelva a cumplir su función dentro de los ecosistemas donde históricamente estuvo presente.
El caso del castaño americano también plantea una discusión más amplia sobre el papel que puede desempeñar la tecnología frente a las amenazas que afectan a las especies forestales. Enfermedades, plagas, pérdida de hábitat y cambio climático están aumentando la presión sobre distintos ecosistemas, lo que hace necesario ampliar las herramientas disponibles para su conservación.
En este contexto, la biotecnología no se limita a aplicaciones productivas. También puede aportar herramientas para enfrentar enfermedades que amenazan a las especies, conservar la diversidad genética y apoyar procesos de recuperación de árboles en riesgo de desaparecer.
https://chilebio.cl/2026/09/14/usda-desregula-castano-americano-transgenico-darling-54/





































