Por Clementino Lara Grajales
Comunicaciones del proyecto de Agricultura Regenerativa
Universidad La Gran Colombia, Seccional Armenia

Cuidar el suelo exige volver a observar su comportamiento. Quienes trabajan una finca reconocen cambios en las plantas, conocen sus ritmos y entienden cómo responde la producción a las condiciones del lugar. Ese conocimiento cotidiano es parte del proceso que desarrolla el proyecto de Agricultura Regenerativa de la Universidad La Gran Colombia, Seccional Armenia, en el departamento colombiano del Quindío.

La investigación abarca 36 predios de seis municipios: Armenia, Buenavista, Calarcá, Génova, Montenegro y Quimbaya. El compostaje, los biofertilizantes, las coberturas y los abonos verdes forman parte de las alternativas que se estudian con los productores, atendiendo las condiciones y materiales de cada una de las fincas.

En ese trabajo, las mediciones y el seguimiento técnico se relacionan con preguntas que surgen en el campo: ¿qué ocurre en el cultivo?, ¿cómo se comporta el suelo?, ¿qué dificultades aparecen al preparar una pila de compost? Son asuntos que necesitan observación y conversación.

Una herramienta para pensar las mezclas

El Compostómetro es una de las herramientas del proyecto que ya se encuentra operativa. La aplicación estima nutrientes a partir de los tipos de materiales disponibles en cada predio que se registran en ella. Así, ofrece información para examinar la composición estimada de las mezclas destinadas al compostaje y discutir su preparación con el equipo técnico.

Las fincas participan desde situaciones diferentes. Algunas todavía utilizan insumos de síntesis durante la transición y unas pocas mantienen prácticas totalmente orgánicas. Esa diversidad exige un acompañamiento que considere las condiciones de producción y las posibilidades de cada agricultor.

Uno de los retos del proceso es mantener el esfuerzo y la confianza mientras se esperan mejoras en el suelo y el cultivo. Preparar las pilas y dar continuidad a las prácticas supone trabajo cotidiano. Para reconocer sus efectos hace falta observar los cambios a lo largo del tiempo y distinguir las expectativas de los resultados que la investigación pueda respaldar.

El componente social busca dar continuidad a ese aprendizaje. Se ha diseñado un diplomado para que los productores sigan vinculados a la academia y a procesos de asociatividad. También está prevista la construcción de una tercera pila por parte de los productores, orientada a afianzar sus capacidades.

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